Hola

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
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-Hola - dije yo.
-Hola – me respondió.
Esa fue toda nuestra extensa conversación porque después del casi protocolar saludo, sacó su teléfono móvil a manera de un escudo protector ante tamaña impertinencia de mi parte, una verdadera intromisión en su metro cuadrado de confort alejado de toda relación social y se valió del juguetito tecnológico para alejarme.
La estrategia fue eficiente, porque ante tal actitud, se extinguieron rápidamente todos mis deseos de entablar una conversación.
Juro que detrás de mi palabra, ni siquiera de mis palabras porque solo alcancé a pronunciar una sola, no existía ninguna oscura doble intención, solo la de matar el tiempo conversando para disminuir el posible aburrimiento del viaje tantas veces hecho.
¿Qué pasó?
Creo que lo convulso de los tiempos en los que nos está tocando vivir, hacen aflorar nuestros más básicos mecanismos instintivos de auto defensa como nunca antes lo hicieron.
Nos defendemos de todo lo desconocido, y un desconocido diciendo hola, por supuesto se transforma de inmediato en una amenaza y en un potencial agresor.
De niño jugué al fútbol en la calle y de joven viajé por mi país pidiendo aventones con el pulgar. Hoy los niños ya no juegan en las calles, con suerte en las plazas, pero bajo la supervisión de sus padres, los mismos que prefieren auspiciar económicamente el viaje de sus hijos para evitarles riesgos innecesarios.
Los tiempos cambian. Nuestros abuelos, nuestros padres, nosotros mismos y nuestros hijos, cada uno vive en su propio tiempo, con todo lo bueno y lo malo que esto pudiese implicar.
Ninguno es mejor ni peor, solo diferente.
A mis padres los sentaban a comer en una mesa aparte porque la mesa grande estaba reservada para los grandes, pero jugaban todo el día fuera de la casa, hasta que los llamaban a comer. Yo comía en la misma mesa, pero rara vez me llevaban a un restaurante. Hoy en día casi se comete falta si no se sale a comer con los niños, pero los niños ya no pueden salir a la calle.
La tecnología de la información, y por ende de la desinformación, esas que supuestamente llegaron para liberarnos, nos mantienen prisioneros de un miedo constante porque en el otro lado del mundo asesinaron a un menor de edad o porque a miles de kilómetros de distancia, los secuestros son pan de cada día.
¿Hoy el mundo es más violento que antes o simplemente ahora existen los medios como para mostrarnos la descarnada realidad?
En lo personal creo que el ser humano ha evolucionado mucho en la forma, pero muy poco en el fondo.
Antes se vertía aceite hirviendo a una docena de soldados trepando por los muros del castillo asediado. Hoy se aprieta un botón y como si fuera un video juego, lejos de la cómoda oficina de control, mueren como moscas.
La forma de matar ha evolucionado, pero sigo siendo matar. La gran diferencia es que estamos conectados en línea y nos enteramos antes de que el asesinato termine.
¿Entonces la única alternativa posible es la de aislarse para evitar las agresiones de una sociedad de la cual, querámoslo o no, formamos parte?
Pocos de nosotros tendríamos la valentía de abandonar el ritmo de nuestras aceleradas vidas como para buscar un lugar bucólico donde las mariposas vuelen entre flores de dulce aroma y fuésemos capaces de auto abastecernos de los medios necesarios como para subsistir en armonía con la naturaleza.
Y de ser así, estoy seguro de que la población de mariposas disminuiría drásticamente y lo más probable, moriríamos de hambre.
Mejor tratar de conversar con todo aquel dispuesto a hacerlo, quizás de común acuerdo se logre una mejor convivencia, y si no, siempre se podrá escribir al respecto.
 

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