Hacinamiento

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
Imprimir

Es tal el hacinamiento en las grandes ciudades contemporáneas, que seguramente por estar tan cerca los unos de los otros, la gente puede llegar incluso a pensar lo mismo, eso si el acelerado ritmo del diario vivir en un asentamiento urbano se lo permite.

Sin miedo a equivocarme, las pocas reflexiones que se dan en estos ambientes sobre poblados, porque a pesar de todas las adversidades el ser humano nunca perderá su capacidad reflexiva, se vinculan por una parte con el tiempo y por otra con las relaciones inter personales.

El tiempo, en nuestros días se ha transformado en uno de los recursos naturales no renovables más escasos. Nadie tiene tiempo para nada. Con mucha dificultad se logra sobrevivir, por lo que vivir realmente parece una utopía.

Incluso muchos venden su preciado tiempo supuestamente libre, trabajando horas extras porque la sobrecarga de consumo inducido exige ese dinero suplementario.

Ni hablar del tan vilipendiado ocio, ese que se ha demonizada hasta hacerlo particularmente indeseable, por lo que la pausa tan necesaria como para tomar la debida distancia con respecto a los acontecimientos, jamás se da. Estamos tan ocupados resolviendo problemas, todos para ayer, que no podemos darnos el lujo de tomarnos el tiempo para meditar en cómo hacerlo, evaluar alternativas, revisar casos precedentes, estudiar otros ejemplos o simplemente equivocarnos porque no decidimos bien y no porque no nos alcanzó el tiempo para hacer lo mejor que podíamos.

Esta eterna falta de tiempo nos lleva al segundo problema. Podemos hablar con alguien pero es imposible conversar, compartir, debatir, disentir, porque no alcanzamos a desarrollar adecuadamente una idea.

¿Dónde quedaron los bucólicos encuentros en torno a una mesa bien servida y por supuesto la palabra?

Lo de la mesa quizás tenga que quedar pendiente pero la palabra siempre estará ahí para ayudarnos en nuestras relaciones ínter personales de todo tipo que pueden darse en cualquier ambiente y lugar; en la familia, en el trabajo, con los amigos, con desconocidos... La palabra adecuada en el momento preciso puede llegar a valer más que eso de estar en el lugar adecuado en el momento necesario.

La oralidad primero y la escritura después, han servido por siempre para acercarnos entre nosotros, ya sea con nuestros contemporáneos, con aquellos del pasado que construyeron nuestro presente y ¿por qué no? con aquellas futuras generaciones que heredarán el producto de nuestro actuar presente.

La palabra es la máquina del tiempo que nos permite viajar adonde queramos para relacionarnos con quienes seamos capaces de intentarlo.

El paradigma actual de la falta de tiempo y las escasas relaciones ínter personales se puede romper con la magia que la palabra es capaz de entregarnos.

Seamos aprendices de brujo y utilicemos los conjuros de la palabra que iremos puliendo con el tiempo hasta transformarnos en el más experto de los magos capaz de viajar en el tiempo, en el espacio, por los sentimientos y los afectos.

¡Abra cadabra... la palabra habla!

Contáctenos

Teléfonos de contacto:
+57 (2) 2 37 20 12
+57 315 542 73 66

Dirección:
Calle 4 No. 6-57 Buga - Valle del Cauca - Colombia

E Mail:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.