Conflicto

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
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...y ahí estaba yo contando una historia con mis mejores energías. Aunque el público era numeroso, el interés que el hombre de camisa azul evidenciaba ante cada una de mis palabras, hizo que de manera inconsciente mi relato se orientara sobre todo hacia él.
Como estábamos en la cárcel nuestro público eran los reclusos además de unos cuantos guardias.
Al finalizar la sesión y después de un interesante debate con los reclusos, por supuesto quise hablarle a ese incondicional que todo el tiempo mantuvo el interés en mis relatos pero claro, por las circunstancias, primero le tuve que preguntar a uno de los guardias.
Resultó ser que Don Arturo era un analfabeto del campo y la primera vez cayó preso porque una vecina lo denunció de haber violado a una de sus hijas menores de edad. Ante esto, yo que soy padre y tengo 2 hijas, de inmediato vino la condena y el cuestionarme de cómo había sido yo capaz de "entretener" a un ser tan despreciable. Como todos bien sabemos, la realidad siempre supera a la ficción y la historia de Don Arturo no! Terminaba ahí. Ante el abandono, sobre todo económico, su esposa tan analfabeta como el, le imploró al juez que dejara en libertad a su marido porque al condenarlo a él a prisión, también estaba condenando a toda la familia a morir de hambre pues él era el hombre de la casa y el único que llevaba dinero al hogar.
Sin saber muy bien quehacer con su libertad, Don Arturo había caído una segunda vez pues en una de sus borracheras de cualquier día, había violado a su segunda hija también menor de edad.
¿Enfermo?
¿Quién estaba enfermo?
¿El por ser producto de la ignorancia tratando de huir de su condición a través del alcohol y actuar después de manera irracional para hundirse más en la desesperanza?
¿Su esposa por no considerar la salud mental de lo que ella consideraba familia o por priorizar la supervivencia precaria antes que el justo castigo a tan despreciable actuar?
¿El juez por dejar en libertad a un violador pedófilo por la sola petición de una mujer desesperada?
¿El sistema por propiciar este tipo de situaciones?
¿El sistema carcelario por ser incapaz de rehabilitar a alguien transformándose en la Universidad de la delincuencia?
¿Yo por "entretener" a quien de haberlo sabido antes ni siquiera le hubiese dirigido la palabra?
¿Todos los anteriores?
No soy juez para castigar con leyes el actuar humano, ni hechicero para solucionar con un pase mágico los problemas de esta sociedad, ni menos un técnico social capaz de minimizar vía políticas de desarrollo estos comportamientos enfermizos.
Soy un simple ser humano creyente en el poder de la palabra.
"En el principio fue el verbo".
¿Y si Don Arturo hubiese leído, escuchado o estudiado sobre otras realidades similares a la suya y de cómo algunos han sido capaces de superarse y supera condiciones incluso peores a la suya, lo que estoy contando hubiese sido así?
Ahora solo falta que Don Arturo cumpla su condena para ir por su tercera hija.
La conocí pues el día de nuestra sesión de historias también era día de visitas.
A pesar de todo ella terminó sus estudios escolares y quiere estudiar para ser asistente social.
La historia no se va a repetir porque sabrá defenderse de la ignorancia de su progenitor con las armas del conocimiento.

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