Fomento lector

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
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Desde que era muy pequeño que me he caracterizado por pensar más de lo necesario, por ser muy crítico y reflexivo.
Es por ello que no me pude quedar tranquilo cuando en una conversación con amigos, también dedicados a la narración escénica, salió a la rueda (como muchas otras ocasiones) el mentado concepto del fomento lector.
De forma unánime todos los presentes se reconocieron a sí mismos como sujetos activos en pos de esta plausible actividad, hasta que postulé una pregunta muy simple, pero con mucho aderezo: ¿Qué es el fomento lector?
No existió acuerdo en las respuestas.
Algunos se asieron al tópico desde el ejercicio mismo de su actividad. Otros de acuerdo a lo que tácitamente habían entendido a partir de seminarios, talleres, discusiones y la nunca bien ponderada experiencia. Unos pocos, lisa y llanamente se declararon incompetentes de definirlo.
No los culpo…
En el Plan Nacional de Lectura 2015-2020 se menciona tal concepto, sin jamás definirlo. Si dentro del documento buscamos la palabra fomento, aparecerán 101 coindidencias. Al buscar fomento lector, se reducirán a 54.
Solo se puede especular a lo que alude leyendo por completo el texto mencionado. No es tarea fácil ni liviana, tiene 154 páginas en total.
Para simplificarme la vida y tratar de llegar a una solución a mi inquietud, me dirigí a los objetivos.
De inmediato me causó una sensación extraña la visión allí plasmada: “Hacer de Chile un país donde se garantice la lectura como un derecho social para todos sus habitantes”. Me resuena como algo en extremo ambicioso ya que algunos derechos más básicos, ante los cuales la Constitución Política de la República de Chile actúa como garante, son vulnerados a vista y paciencia de todo mundo. (Si quiere revisar, lo desafío; Capítulo 1, Artículo 1: Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos.)
¿Misión? “Reconocer y visibilizar la lectura como derecho y práctica que contribuye a acortar las brechas sociales y culturales dentro del país, promoviendo el acceso a diversas prácticas y soportes de la lectura a lo largo de todo el ciclo de vida y formando personas informadas, críticas, creativas, reflexivas y participativas”.
Me genera dudas, para ser franco. Con un IVA del 19% al libro, uno de los más altos a nivel mundial, me cuesta creerlo.
¿Objetivo general? “Favorecer el ejercicio del derecho a la lectura, en todos los formatos y soportes, propiciando y visibilizando la participación ciudadana en la implementación del Plan Nacional de la Lectura y en los Planes Regionales de la Lectura”. Me parece que en este objetivo aparecen muchas conjunciones ¿De verdad se pretende lograr todo a la vez?
En resumen, se trata de crear la noción de la existencia de un derecho, contribuir a su práctica y a través de ello acabar con la desigualdad social. A todas vistas muy loable, casi supra humano y de una nobleza radical.
En conjunto, podría decir que me gustaron los objetivos, el tema es: ¿Cómo se cumplen? Ahí se viene la magia.
El documento menciona una serie de asociaciones a crear, estamentos que estarán a cargo de regular el cumplimiento de normativas, la participación ciudadana y otra multiplicidad de cosas. Pero a la larga no hay especificidad de cómo hacerlo. Se habla de talleres, diplomados, jornadas y cursos, pero ¿Destinados a qué?
Destinados a perfeccionar a los mediadores de lectura, los brazos armados del fomento lector.
Vuelvo al documento, el concepto de mediador me arroja 42 coincidencias. Las recorro y cada una de ellas habla de la importancia, del rol, de la preparación, del área de acción, del impacto, de la formación sugerida y un sin fin de alusiones al mediador, sin jamás definir a que se refiere.
¿Es alguien con habilidades para motivar a otros a la lectura?, ¿Es alguien que me puede recomendar libros para una persona de un segmento etáreo específico?, ¿Es un profesional de la educación?, ¿Es un bibliotecario?, ¿Es un literato?, ¿Es todo eso?, ¿Ninguna de las anteriores?
Entre más vueltas le doy al asunto, menos claro me queda y surgen más interrogantes.
Una cosa tengo clara: mi contribución a algo que no sé definir, dudo que esté al tope de su capacidad.
Me veo en esta encrucijada por querer ser una persona informada, crítica, creativa y reflexiva…
¿Les comenté que esa es parte de la misión del Plan Nacional de la Lectura 2015-2020?

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