Víctima o victimario

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
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En algún momento de nuestras vidas, todos hemos reclamado por ser víctimas del sistema injusto opresor de nuestras libertades, quien nos pide todo y nos da muy poco.
¿Pero quién hace y válida el sistema si no somos nosotros mismos?
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Lo de merecer puede ser dudoso pero más de alguna vez nos hemos dejado gobernar por grupos absolutamente opuestos a nuestros intereses vitales. No me refiero con esto a ideas de izquierda o derecha sino a tener condiciones de vida razonables para un ser humano. Ni libre mercado ni estado bienestar y por supuesto, de ningún modo dictadura sino un equilibrio entre derechos y deberes tanto de las personas para con los estados como de los estados para con las personas.
Por estado inmediatamente hacemos la conexión con la de un gran país pero me quiero orientar más hacia las organizaciones sobre las cuales efectivamente un único individuo normal puede tener injerencia directa, pequeños grupos sociales que conforman nuestro mundo; participar de la directiva del curso de nuestros hijos, estar de manera activa en la junta vecinal, pertenecer a un club deportivo. Incluso en el ámbito más cercano de nuestras familias también se da el esquema de organización social con deberes y derechos.
Así como nadie nace corriendo sino imposibilitado de desplazarse y gradualmente aprende a gatear, luego caminar, correr y hasta volar apoyado por la tecnología. Los gobiernos, se partícipe activamente en ellos o no, también se aprenden. No sólo se aprende a gobernar, sino que se aprende a ser gobernado.
Estados paternalistas que teóricamente entregan todo a sus ciudadanos, al quitarles también algunas libertades terminan por hacer que sus gobernados se revelen hasta derrocarlos.
Las dictaduras que privilegian a unos pocos en la cúspide de la pirámide versus un enorme grupo de oprimidos no es ni será nunca una alternativa de gobierno aceptable.
Las supuestas democracias donde con habilidad se disfrazan intereses del mercado con libertades irrenunciables de elección, terminan por esclavizar al consumismo a quien deja de ser ciudadano para transformarse en consumidor, han llevado al hombre a un estado de stress permanente por tener.
Democracias absolutas donde los ciudadanos votan hasta por el color de los basureros urbanos parece una exageración por el tiempo que demoraría cualquier decisión pero al dar la posibilidad de elegir, aunque los votantes se equivoquen en su elección ya que el ser humano en su esencia no es infalible, parece ser la mejor alternativa de compromiso gobierno/gobernados.
Llevando estas ideas a marcos de referencia más pequeños, los niños siempre deberían ayudar con las labores de la casa por ejemplo lavando los platos. Lo harán mal al principio pero con el tiempo mejorarán. Por otro lado, deberían recibir los regalos que ellos quieren y no los que sus padres les quieren dar por no haberlos recibido ellos mismos cuando pequeños.
¿Víctima o victimario?
Somos víctimas de nuestro papel como victimarios al no saber gobernar ni ser gobernados.
No debemos ser tiranos con nuestros dirigidos pero tampoco indiferentes con las directrices que nos obligan a seguir.
Gobernar y ser gobernado se aprende sólo si tenemos la voluntad de hacerlo y no guiados por intereses egocentristas de surgimiento personal indiferente con nuestro prójimo.

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