Ambición

Escrito por Super User el . Publicado en Columnas
Imprimir

La ambición humana, las más de las veces desmedida, parece ser privativa de nuestra especie y no solo por el calificativo de humana. Ningún otro animal parece razonar, o al menos eso es de lo que nuestro ego ciego nos tiene convencidos, y aun así, a pesar de no razonar de manera estructurada, no cometen actos tan burdamente estúpidos empujados por la ambición exagerada.
Como en otros casos en que el término utilizado puede tener a priori connotaciones negativas, la ambición no es mala en sí misma. De no tenerla, seguiríamos viviendo en cuevas e idolatrando al dios fuego y al demonio obscuridad. La ambición de conocimiento y de querer en alguna medida controlar nuestro entorno nos han llevado a evolucionar.
El problema se genera cuando una sana ambición por superarse a través de esfuerzos debidamente recompensados, es aplastada por querer más y más sin ningún esfuerzo mediante.
Llámense juegos de azar donde unos números infinitos definen la suerte de unos pocos, estafas muy bien planeadas donde el estafado sucumbe a su ambición o los simples robos del día a día, a día, a día…
Quien conoce el comportamiento humano, y con esto no me refiero necesariamente a profesionales expertos en las intrincadas respuestas de la mente a tal o cual estimulo, sabe muy bien que llevando la ambición al extremo, la cosecha puede y será, muy rentable.
En mi país el archi conocido juego Urbano de "Pepito paga doble" a pesar de que todo el mundo sabe que es un juego de azar donde se debe adivinar la posición de una ficha dada después que un hábil encantador de ambiciones ciegas las mezcla y desordena, siempre paga doble y hasta triple pero al charlatán prestidigitador, profesional de la manipulación, no solo de las fichas, sino que de la ambición humana también.
A una escala mayor, en el mundo de las finanzas, el sistema de pirámide económica siempre funciona. Empresas auto denominadas como fondos de inversión, seducen a sus clientes con la promesa de pagar altos intereses sobre el capital y cuando la pirámide tiene una base lo suficientemente grande, la estructura se derrumba junto con los sueños de los ambiciosos. Unos añitos de cárcel y futuro asegurado para la cúspide de la pirámide.
La ambición no es mala, siempre y cuando pase por el filtro moderador de la razón. Aunque el razonamiento no sea garantía de nada, si nos equivocamos al menos podremos dormir tranquilos al estar conscientes de que hicimos todo lo posible por no equivocarnos.
Sin ambición no se avanza y el solo hecho de avanzar implica un riesgo que podría atemorizarnos por sacarnos de nuestro seguro espacio de confort.
Los bebés asumen el riesgo de la caída y es por eso que aprenden a dar algunos pasos erráticos, caminar con seguridad, correr veloces y después usando las herramientas de su intelecto combinado al de otros, a volar y cruzar muchas barreras que antes de tomar la iniciativa, parecían infranqueables.
Seamos ambiciosos hasta más allá de nuestras posibilidades presentes, eso siempre y cuando, nuestra ambición no vaya en desmedro de otros.
No somos uno, somos todos.

Contáctenos

Teléfonos de contacto:
+57 (2) 2 37 20 12
+57 315 542 73 66

Dirección:
Calle 4 No. 6-57 Buga - Valle del Cauca - Colombia

E Mail:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.