Si no fuera por el bastón

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
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¿Cuantas veces nos hemos caído?
¡Muchas!
¿Y cuantas más nos hemos levantado para seguir caminando?
Si yo escribo esto y si ustedes lo están leyendo, es porque a todos nos ha pasado una y otra vez. Nadie está exento de caer, incluso los Dioses caen y ni hablar de los ángeles caídos. Lo importante es pararse sin llorar demasiado sobre la leche derramada y seguir adelante.
Mientras unos pocos privilegiados pueden levantarse solos, otros, la mayoría de nosotros, necesitamos de una ayuda.
Para algunos bastará una simple palabra gentil, mientras que para otros será necesario muchísimo aliento para seguir adelante.
Quien más quien menos, todos necesitamos de un apoyo para levantarnos y seguir caminando la vida, necesitamos de un bastón.
Aunque existe una gama inagotable de materiales, formas, colores y texturas de bastones dependiendo del uso que se le quiera dar, ya sea físico como apoyo material para el andar o meramente decorativo como sinónimo de estatus, sin duda el más importante de todos es el bastón psicológico.
Es sabido que así como la mente puede llegar a enfermar al cuerpo, también es capaz de curarlo o al menos calmarlo gracias al conocidísimo efecto placebo utilizado en más de una oportunidad por los profesionales de la salud y uno que otro charlatán vendedor de ilusiones. De igual manera, en el ámbito artístico la mente puede llegar a ser la peor de las cortapisas al momento de crear así como el mayor socio de una empresa creativa.
Basta con pensar que no podemos lograrlo para que nos sea imposible el hacerlo. En cambio sí creemos firmemente en nuestras capacidades, aunque el sólo convencimiento no nos asegure el éxito, al menos habremos avanzado mucho en uno de los factores más importante; la motivación.
La creación es un largo e incluso doloroso camino no exento de frustraciones y caídas de las cuales deberemos sobreponernos y levantarnos una y otra vez para lograr darle vida a nuestra idea.
Es en esos momentos de tropiezos y caídas cuando el bastón se nos hace indispensable.
Buscar aliento, ayuda y consejo lejos de ser un sinónimo de debilidad, puede marcar la diferencia entre el éxito de un logro o el fracaso de la pregunta ¿Y si...?
A Albert Einstein se le atribuye la frase "Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr" pero dada su experticia en física, creo que le faltó un pequeño apéndice verbal relacionado con la manera de mantener el nivel de energía necesario para llegar hasta el final.
El proceso creativo lejos de ser una línea recta entre la concepción de la idea y la materialización de la misma, es más bien una línea quebrada, curva, discontinua muy fácil de extinguirse antes de llegar al final si no se cuenta con el bastón necesario como para seguir adelante.
Quizás por ego, ese que mueve el accionar del hombre, nos cueste buscar el apoyo que todos necesitamos pero mientras el peor de los golpes al ego es el fracaso de no ver materializada una idea, la mayor caricia es el logro de llegar al final de un proceso.
Antes de renunciar a nuestras ideas, busquemos ese bastón que puede estar más cerca de lo que sospechamos.
 

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