Desarrollo basura

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
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Hace no mucho me enteré que uno de los parámetros posibles como para medir el nivel de desarrollo de un grupo humano, llámese país, es el tipo de basura que producen. A menor desarrollo, basura con contenido mayoritariamente orgánico y a mayor desarrollo, basura compleja donde abunda material elaborado como el plástico.
Hoy en día en que se habla tanto de sustentabilidad y se hace tan poco al respecto, resulta curioso este parámetro ya que aquellos quienes le producirían menor daño al débil eco sistema en que habitamos, son los más sub desarrollados.
El ser auto referente aunque no sea muy bien visto, nos permite describir y opinar sobre la realidad que mejor conocemos; la propia.
Para algunos mi país se ha convertido en el ejemplo de desarrollo a seguir dentro del ámbito latinoamericano mientras que para otros, incluyéndome, se ha transformado en un país que se aleja de sus raíces para vivir en un molde foráneo pre establecido, completamente ajeno a lo que éramos.
Nuestra basura pasó de ser mayoritariamente orgánica a estar formada por aquello considerado desechable. Ya no es basura lo inservible sino aquello para lo cual existe en teoría algo levemente mejor o más cool.
Mientras más joven sea el usuario, más culto se le rendirá a lo desechable.
Un ejemplo emblemático de esta tendencia global son los teléfonos móviles; mejoran tan rapido sus prestaciones pero por sobre todo su diseño que tener un teléfono de más de un año prácticamente es retroceder a la prehistoria de las comunicaciones.
Y como si fuera poco, ha surgido el término de obsolescencia programada donde el fabricante a priori limita la vida útil de sus productos, incluso pudiendo durar más, hace lo necesario para cumplir con el tiempo pre determinado. La industria tecnológica es donde más se aplica este concepto, y cuando digo tecnológica no sólo me refiero a computadores sino a la industria automotriz, electrodomésticos, maquinaria de la más variada gama, etc.
Si bien es cierto la obsolescencia programada hace funcionar al mercado y da empleo, como siempre el mercado especula abusivamente y la mano de obra es explotada por mega monopolios.
Además ya no se atesora el mueble heredado de la abuela o la chaqueta del papá.
La cultura de lo desechable también está desechando nuestra historia.
En Suecia actualmente se recicla el 99% de la basura domiciliaria ya sea re utilizando el vidrio, el papel y otros materiales nobles o en la producción de energía.
Este fenómeno en el que estado, empresas y privados están comprometidos, funciona tan bien que incluso tienen que importar basura de los países cercanos para satisfacer su industria energética.
Entonces no es tonto pensar que si son capaces de organizarse en el reciclaje, también son capaces de valorar su historia y sus recuerdos, incluso los supuestamente inservibles.
Suecia es un producto de la conciencia social de sus ciudadanos, Chile es un experimento económico llevado al extremo de superar a su maestro del consumismo.
Chile es un ejemplo a seguir si se quiere vivir endeudado con el banco con el solo propósito de aparentar bienestar económico, Suecia es un ejemplo a seguir si simplemente se quiere bienestar.

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