Para la foto

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
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Pocos registros existen de Don Juan de Dios Reyes Bahamondes. Buscando, investigando, explorando y abriéndome acceso al material alusivo a los guitarroneros y/o cantores a lo poeta tan solo me he encontrado con dos fotos de él. Eso y nada más.
Poca justicia le hizo la Historia a quien fuera el responsable de que el instrumento más insigne de Chile, no desapareciera.
Maestro del mismísimo Santos Rubio, eminencia en el área. Quienes hablan y recuerdan a Don Juan de Dios hablan de una autoridad en el rubro, de un toquío hermoso y de una calidad inigualable y perdida en su gran mayoría en los cantores modernos, académicos para cantar.
Escasos vestigios de un talento sublime, de un gran pircano, docente (sin haber estudiado tal profesión jamás), músico y poeta.
Eran otros tiempos, muy distantes del acceso a la tecnología que tenemos hoy por hoy, pero sobre todo muy distantes del vacío y sin sentido de nuestros días. Dudo de que Don Juan de Dios estuviera preocupado de si habían elegido el perfil adecuado antes de tomarle las instantáneas.
Me ha pasado, en convites con cantores antiguos, en que alguien se acerca a los próceres para pedirles una foto, parecieran pensar que quien posa junto a ellos, adquirirá sus dones.
Algunos acceden, la mayoría de los cultores a la vieja usanza, no.
Las respuestas que he escuchado son varias.
“Soy cantor, no modelo”.
“¿Para qué quiere un mono feo?”
“¿Me vino a escuchar o a mirar?”
“Las fotos se roban el alma”.
“¿Para qué la foto? Tengo que preocuparme de cantar bien, eso es lo importante.
Algunas amables, otras no tanto.
O la típica, y ya familiar para mí, respuesta de mi maestro Alfonso Rubio Morales, “Uno ni termina de actuar y ya lo suben a Internet”.
Respuestas que parecen inocentes, pero demuestran un gran desarrollo espiritual. Cuando un antiguo dice que una foto le roba el alma no lo dice literalmente, pero si el culto a la imagen, el fatuo ego de aparecer en ciertos medios y que no aparezcan otros. El punto importante es lo interno, lo externo es solo un envase situacional perecedero. No niego que en mis primeros escarceos en el área buscaba figurar al lado de quienes pensaba eran los que más sabían, pero solo empecé a aprender de ellos cuando dejé de preocuparme del flash y empecé a conversar con ellos en profundidad, cuando salí del análisis superficial de sus frase, que no entendía de todo por creerlas supersticiosas.
Pondría mis manos al fuego, estoy muy seguro de que nuestro patrimonio cultural se elevaría a niveles insospechados si estuviéramos más ligados al fondo que a la forma. Por un lado por que el artista sufriría de menos distracciones y contaminación interna y porque el público sería más exigente.
Don Pedro Tapia, maestro de la guitarra traspuesta y uno de los últimos cantores autorizados que existen en nuestra tierra, vive en el norte. Le conocí allí y en una de las muy valiosas ocasiones que he tenido de compartir con él arribé a un alojada a la Virgen del Carmen antes de siquiera saludarme me preguntó si andaba con mi guitarrón chileno. Ante mi respuesta afirmativa me pidió que cantara de inmediato, me excusé, la garganta estaba seca, no hacía ni diez minutos que me venía bajando del auto y, le dije, el canto no sería el más afinado. Su respuesta fue: “Todos vinimos a cantarle a la Virgen, a ella no le importa si Ud. canta bien o mal”.
Saqué el instrumento y canté, su frase me dejó pensado por semanas.
La fe es lo importante, la entrega, la conexión con ese espíritu superior al que algunos llaman Dios, el fondo está por sobre la forma.
Cierro esta columna con una frase que me dijera Pedro “Choro” Estay, cantor de Putaendo de antigua ley pasada: “Para la foto, todos son buenos”.

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