Lo mejor que pude

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
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El alemán Nico Rosberg se coronó como campeón de la mayor categoría de automovilismo por primera vez, hoy.
La fórmula 1 concluyó su temporada 2016 no exenta de suspenso, ya que la última fecha resultaba decisiva para definir a su futuro líder.
La lucha entre pilotos de la escudería Mercedes se hacía estrecha, ya que el británico Lewis Hamilton tenía grandes posibilidades de coronarse si su co-equipo, Rosberg, llegaba en posiciones de baja puntuación.
Para Hamilton la receta era ganar o ganar. Y aunque consiguió su cuarto triunfo consecutivo en Abu Dhabi, no fue suficiente para quedarse con el más grande trofeo del deporte tuerca, a Rosberg le bastaba el segundo lugar y lo consiguió, con mucha tensión en las vueltas finales del circuito.
No es misterio para nadie mi afición a los deportes de motor, suelo seguir asiduamente los devenires de las carreras, las clasificaciones y las estadísticas. En mi familia es tema de broma el día en que se corre en la pista de Mónaco, apago teléfono, suspendo todo tipo de reuniones y me hago inubicable, en la práctica dejo de existir para el mundo.
Es por eso que, una vez sacudida la bandera a cuadros, sigo en sintonía de las emisoras televisivas que transmiten la fórmula 1, especialmente. Escucho las conferencias de prensa de principio a fin, con mayor razón en el día en que el campeonato revela, por fin, a su nuevo hombre más valioso.
En la conferencia final estaban los tres pilotos que habían ganado un sitio en el podio de Abu Dhabi: Vettel (3ro), Rosberg (2do en pista y 1ro en la clasficación general) y Hamilton (1ro en pista y 2do en la clasificación general).
Con la salvedad de Rosberg, todos campeones en más de una ocasión.
Las preguntas no se hicieron esperar. Primero las felicitaciones que exigía el protocolo, las calurosas y bien educadas palabras de ánimo para el que estuvo a punto de tocar la cima y un gran número de observaciones obvias para romper el hielo.
Cualquier cambio en la grilla, habría sido definitorio, los periodistas lo sabían y por ello, las primeras preguntas e inquietudes se dirigían a la especulación, al que habría pasado sí?.
Vettel, aunque sin posibilidades de ostentar la preciada corona, pudo haber inclinado la balanza entre uno u otro candidato. Los periodistas se dirijeron a él:
- Sebastian, atacaste con todo en las vueltas finales. ¿Había posibilidades de quedarse con la carrera?
- Fui tras Nico y se defendió muy bien, estaba cuidando mis neumáticos y él lo hizo bien. Hice todo lo que pude, di lo que había.
Otro grupo de interrogantes más y fue el turno de Hamilton.
- Lewis, manejaste el ritmo en cada vuelta, hiciste un flamante trabajo en las últimas carreras. ¿Cuándo se definió el campeonato?
- Lo primero es felicitar a Nico, tuvo un año extraordinario y yo tuve algunos problemas. Por eso estamos aquí, ganamos el campeonato de constructores y bueno, traté de hacer lo mejor que pude en todas las carreras, Nico lo hizo mejor.
La rueda de prensa continuaba en calma, hasta que, finalmente, la prensa se centró en quien había ganado la competencia en definitiva, Nico Rosberg.
Mucha emoción, lágrimas en los ojos, el merecido relajo, la alegría desbordante en el rostro del piloto, quien poco a poco se relajaba.
Muchas felicitaciones después vinieron las verdaderas interrogantes.
- Nico, de todo el trabajo duro que hiciste en el campeonato, ¿Qué te hizo merecedor de ganarlo?
- Doy gracias a mi equipo, a mi compañero Lewis, a mis ingenieros, sin ello no habría sido posible. Me esforcé en cada carrera, en cada desafío, haciendo lo mejor que pude.
O los pilotos pecaban por igual forma de falsa modestia o, en efecto, hacer lo mejor que uno puede es importante.
Reflexioné.
No puede ser falsa modestia, en efecto, en un mundo donde un bloqueo de freno puede costar medio segundo y eso define una carrera hacer lo mejor que se pueda es un esfuerzo dantesco. Mantener la concentración por dos horas, estar atento a las condiciones climáticas, al desgaste de materiales, al comportamiento del automóvil y tamibén a las estrategias de los demás competidores son, en estricto rigor, cosas totalmente fuera de nuestro control.
Dar lo mejor que se pueda, sabiendo que puede ser incluso una labor estéril, es plausible. Un pinchazo, un problema eléctrico, un pequeño error de otro de los pilotos y hasta que el auto cese de funcionar, pueden hacer todo esfuerzo nulo.
Los pilotos lo saben, el nivel es alto y la excelencia por si sola no basta. Hay que darlo todo, siempre.
Comencé a preguntarme, ¿Cuál es el límite?, ¿Lo mejor que uno puede hacer hoy será lo mejor que pueda hacer mañana?
Seguiré reflexionando, lo mejor que pueda.

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