Sismo de mayor intensidad

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
Imprimir

Este fin de semana, precisamente el 25 de Diciembre a las 11:22 AM en territorio continental, la Isla Grande de Chiloé fue sacudida por un “sismo de mayor intensidad” (según ONEMI, ) de una fuerza de 7,6 grados en la escala de Richter.
Su epicentro tuvo lugar a 67 kilómetros de la ciudad de Melinka, Región de Los Lagos.
Afortunadamente no se registraron decesos y las pérdidas materiales fueron bastante bajas en comparación a la energía que desplegó el evento, que fue el séptimo más intenso de los registrados en el año 2016.
Chile es, indiscutiblemente, un país sísmico.
Nuestra arquitectura, vivienda y urbanismo están diseñadas y ejecutadas teniendo en cuenta esta característica. Si a cualquier chileno se le pregunta sobre su experiencia en terremotos es altamente probable que cuente de inmediato donde “lo pilló” al menos uno, tal vez dos, quizá; tratándose de una persona longeva, pueda relatar inclusive tres distintos.
Es por ello que no me extrañó que luego del terremoto de Coquimbo el 16 de Septiembre del 2015 a las 19:54, cuya intensidad se sintió en todo el país, en la capital nadie se inquietara en demasía. Se percibió como un 8,4 Richter en el norte del país, en Santiago, capital de Chile, pasó la barrera de los 7 grados. Sin embargo, en la noche y cuando volvía a casa, el tema de conversación común era que tipo de carne iba a tirarse a la parrilla o en que balneario pasar las fiestas Patrias a celebrarse el 18 del mismo mes.
La costumbre de los temblores, terremotos, tsunamis y tantos otros desastres y catástrofes naturales ha creado en nuestra gente una fortaleza especial. Es costumbre esperar la acción del gobierno, pero más frecuentemente ver la auto-organización de los pobladores para ayudar al que más lo necesita. Todo tipo de campaña gestionada por el ciudadano promedio y por algunos particulares tiene lugar.
El empresario y excéntrico Leonardo Farkas poniendo a disposición sus camiones cargados con alimento y ropa de abrigo, las visitas de Felipe Cubillos (fallecido en su proyecto Levantemos Chile) a las zonas más vulnerables tras el terremoto del 2010 son solo una muestra de ello.
Tenemos muchas características posivitas como nación, somos una patria acostumbrada al desarrollo de la resiliencia, a la solidaridad y a extender la mano a quien lo necesita, actitudes y aptitudes que se ven mayormente en obreros y clase media. Aún así, los medios de comunicación se empeñan en hacernos creer que valemos y somos un pueblo sin grandes atributos.
En la Víspera de Noche Buena los noticiarios apuntaban a las multitudes que habían dejado las compras navideñas para última hora, sacándole lustre a una frase estúpida y mal intencionada: “como buen chileno”.
Más allá de resaltar la astucia de quienes esperan hasta que los artículos estén en remate y pagar por ellos menos de la mitad del precio de mercado, el énfasis era la “irresponsabilidad” de no comprar anticipadamente. Obviando el que para comprar hay que tener dinero, omitiendo que gran parte de esas personas hacen multitud pues sus empleadores entregan aguinaldos (si es que los hay) lo más tardíamente que pueden y sueldo miserables todo el año. Sin capacidad de ahorro, es casi producto del azar que alguien pueda darse el lujo de hacer un regalo de Navidad.
Para los periodistas nuestra gente es débil, irracional, no se esfuerza, es floja y ladrona; nuestros pueblos originarios son terroristas, sucios y conflictivos; nuestros estudiantes son tontos, ávidos de dejar de lado sus deberes y alegan por todo. Los medios se esfuerzan día a día en convencernos de ello o, por otro lado, de hablarnos de basura farandulera.
Al otro día un terremoto que podría devastar a un país por completo azotaba a la isla grande Chiloé, Quellón fue el sitio que recibió con mayor impetú la manisfestación de la naturaleza.
Los sureños recuerdan con temor el terremoto de Valdivia de 1960, el más grande del que se tenga registros, cuya duración rondó los diez minutos.
Para variar los periodistas se hacían presentes con su inconmensurable motivación a sembrar el terror, con esas inquebrantables ganas de hacer llorar a alguien frente a las cámaras, con su morbo terrible y con sus entrañas cargadas de drama y tragedia. No les resultó, no lograron encender la mecha en la inocente tranquilidad de los sureños, que no hacían más que agradecer el estar íntegros, con vida y rodeados de sus seres queridos.
Internamente me alegré, hace poco más de una semana estuve de visita en la zona como cantor y narrador. Fui testigo de su calidez, su hospitalidad, de su magia, de ese espíritu tan humano que nos caracteriza a todos los que vivimos en esta larga y angosta faja de tierra.
Solo un chileno podría enfrentar a una cámara con una sonrisa a flor de labios, cuando el tema es un terremoto el mismo día de Navidad.
Sé que los chilotas sabrán salir adelante y este “sismo de mayor intensidad” (otra manipulación lingüística de los medios), terminará siendo una anécdota.
Somos fuertes, somos grandes, somos inteligentes y dotados en múltiples aspectos; aunque el periodismo insista en lo contrario.

Contáctenos

Teléfonos de contacto:
+57 (2) 2 37 20 12
+57 315 542 73 66

Dirección:
Calle 4 No. 6-57 Buga - Valle del Cauca - Colombia

E Mail:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.