Año nuevo

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
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Feliz y próspero Año Nuevo a tod@s, que se venga cargado de proyectos, ideas, inspiración, salud, amor y aquello que nos lleve a la tan anhelada sensación de bienestar que llamamos felicidad.
Se nos fue un 2016 algo complejo y exigente, dando paso a un año en el que tenemos la oportunidad de hacer las cosas con mayor humanidad y crear, entregando nuestro granito de arena, una sociedad mejor.
El ambiente que genera el Año Nuevo me agrada, es una de las pocas festividades que nos une y en la que la gran mayoría de mis coterráneos sintonizan en una energía positiva, lúdica y animosa, generando gran calidez.
Muchos abrazos ya he recibido, mas estoy seguro de que vendrán muchos otros más.
La previa a esta celebración me ha llevado a preguntarme: ¿Qué celebramos, específicamente, en Año Nuevo?
Me puse a investigar y me encontré con que los Babilonios fueron los primeros en establecer un calendario que permitiera cerrar ciclos y abrir otros, agradeciendo las oportunidades por venir como también las experiencias pasadas. Tal parece que la humanidad, desde tiempos tan remotos, necesita sentir que las cosas comienzan y acaban en períodos relativamente cortos de tiempo; hay un sentido antropológico en ello, según especialistas.
Cada cierto tiempo ha ido cambiando el enfoque. Los Babilonios consideraban que terminaba un año y empezaba el siguiente cuando se presentaba la primera luna nueva, día en que oscuridad y luz tienen una duración similar durante el día. Comenzaba un período fértil para las cosechas, fenómeno socialmente muy importante, y, adicionalmente, se renovaba en esta fecha al monarca y su gobierno.
Para la época romana Julio César hizo cambios a nivel calendario para que este se rigiese por las estaciones, dando mayor protagonismo al Sol. El Año Nuevo comenzaba en Enero, tal cual lo celebramos actualmente.
Considerada como una forma de celebración pagana, este ritual fue trasladado al 25 de Diciembre; supuesto día del nacimiento de Jesús. En 1528 el Papá Gregorio XIII restituyó la fecha del Año Nuevo al 1 de Enero, estableciendo 12 meses, la mayoría de treinta o treinta y un días y un Febrero de solo 28; por dicha causa el mismo recibe el nombre de calendario gregoriano y es el que empleamos en la actualidad.
Es curioso y un detalle que vale la pena mencionar, el 1º de Enero a nivel astronómico no sucede nada en especial. Los ciclos de la Tierra tampoco sufren cambio alguno en este día.
Pero está la necesidad de trazar un horizonte temporal que guíe nuestras metas, nuestras mentes y nuestro propósito de vida, lo suficientemente largo como para permitir que logremos concretar nuestros planes, y lo adecuadamente corto como para darle un fin próximo si es que las situaciones a las que nos exponemos son adversas.
Dicha razón moviliza varias formas de celebrar que se dan de modo universal, algunas muy arraigadas en la cultura de mi país; Chile. Una de ellas, que se ve con mayor frecuencia en áreas rurales que en el casco urbano es la “Quema del Mono”. Básicamente se trata de una reunión vecinal en la que se expone un muñeco de tamaño humano, o un poco más grande, a una pira de fuego. A medida que el muñeco se va desintegrando los jefes de familia se acercan a él declamando algo malo que tuviera el año y que quieren dejar atrás, el mismo mensaje se ha escrito con antelación en un papel y se lanza a las llamas.
Las “cábalas” de todo tipo, con alcances y popularidades de distinto rango. Usar ropa interior amarilla en el momento exacto en que llegan las 00:00 del 1 de Enero ayuda a encontrar el amor, según se dice. Comer lentejas o uvas (se recomiendan doce, una por mes) para atraer la abundancia es una práctica muy frecuente.
Dar una vuelta a la manzana luego de dar los saludos pertinentes para recibir el año que comienza incrementa las posibilidades de viajar.
Recibir el primer abrazo de parte de una persona del sexo opuesto, ojalá soltera, influye en el atractivo que tendrá la persona durante el año y así, dependiendo del propósito del interesado.
Es muy usual tambiénel plantearse “propósitos” de Año Nuevo (adelgazar, hacer más deporte, pasar más tiempo con amigos, buscar pareja, adquirir una vivienda, consolidarse en lo profesional; por mencionar algunos). Sea de la índole que sean los suyos, implemente una estrategia adecuada para cumplirlos, con objetivos concretos, medibles y alcanzables en el corto plazo, ya que según investigaciones realizadas en la Universidad de Scranton; Estados Unidos, del 45% de la población que aseguró haber hecho resoluciones de este tipo, solamente un 8% pudo cumplirlas con éxito. ¿Por qué? Simplemente por falta de un plan que las acompañe.
Y alo dijo Einstein: Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
Estoy dispuesto a que este 2017 sea un año especial para los que me rodean y para mí mismo, por eso haré cosas de otro modo.
¿Está Ud. dispuesto a cambiar para obtener resultados diferentes?
 

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