Grillos distractores

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
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Grillos distractoresTengo el privilegio de vivir en un rincón de la ciudad donde aún pasa un canal de regadío por el borde de mi terreno y en la quietud de la noche en la que me encuentro, se escucha el cantar de los grillos. Eso de cantar es un decir porque tengo entendido que el sonido que emiten lo hacen raspando sus patas. Poco bucólico asi es que volvamos a lo del cantar de los grillos que es más inspirador, mientras en segundo plano se escucha el sonido del agua escurriendo hacia no sé dónde.
Trato de no escuchar los típicos bocinazos y ruido de motores de una ciudad capital grande como Santiago de Chile. La noche con su cuota de descanso urbano me ayuda en eso aunque no falte el macho alfa que de tanto en tanto pase haciendo notar su masculinidad con un tubo de escape que lejos de ser un silenciador, más parece un amplificador, como queriendo demostrar con el ruido de ese motor, el tamaño superior de su falo que de seguro haría reír a más de alguna fémina.
Además debo confesar que ya ingerí mi segundo descubrimiento liquido; un mojito. Ron blanco, jugo de limón, azúcar, agua gasificada, hielo y aunque el original es con yerba buena, mi adaptación a los insumos locales es con menta. "Bocato di cardinale" aunque no se coma, pura inspiración a la vena.
Ahora entiendo meridianamente la genialidad de Hemingway, muy aficionado a beber esta bebida en La Bodeguita del Medio, un pequeño local en La Habana. Estoy seguro que al tercer mojito el viejo salta del bote, se tira al mar y se lo bebe todo creyendo que es ron.
De nuevo me fui del tema que quiero expresar. Es que los grillos me distraen.
Estoy pasando por un momento complejo en que las partes involucradas dicen ser poseedoras de la verdad. El problema es que son verdades contrapuestas y los otros no quieren entender que yo soy quien tiene la razón.
Hemingway, por favor arbitra. Aunque sin ron sería mejor y por favor, deja al viejo en su bote, mira que aquí son los grillos quienes nos acompañan.
¿La verdad existe?
¡No!
Ni siquiera las verdades científicas, supuestamente incuestionables son eternas en el tiempo. Son todas verdades a medias valederas en función del momento histórico en el cual fueron planteadas.
La verdad es una construcción colectiva que algunas veces poco y nada tiene que ver con lo real. Es más bien un consenso y para llegar a el, las partes comprometidas deben estar dispuestas a dar, ceder, recibir y transar hasta llegar a un acuerdo razonable para quienes se comprometan en buscar la verdad de una situación. Que conste que dije razonable y no conveniente.
Eso de "la verdad duele" es real pero pocas veces aceptado y es ahi donde se encuentra la mayor causa de los problemas de convivencia.
La raza humana es en esencia egoísta y solo da en la medida que esté segura de recibir.
A veces, de manera consciente se da una, otra y otra vez sin esperar recibir nada a cambio pero a la cuarta vez, a menos de ser un santo o estar en vías de beatificación, el instinto aflora y si no se ha recibido algún tipo de retribución, de nuevo se vuelve a defender a ultranza el rincón de la verdad personal.
Tarde o temprano el ser humano se mueve por instinto y este mojito con la cuota justa de acidez y hielo, quizás retrase un poco mi instinto aunque no demasiado porque el ron se me estaba acabando y es más agua gasificada que alcohol.
Además, de tanto reflexionar, creo que los vapores etílicos ya se evaporaron y escucho más motores que grillos.
¿Será verdad?

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