Jorge González

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
Imprimir

¿Quién es Jorge González? Un chileno promedio, nacido en la comuna de San Miguel, en la parte sur del casco de Santiago. Estudiante promedio de un colegio municipal promedio y por tanto con escasas, casi nulas, posibilidades de ascenso social; destinado a andar por las calles pateando piedras, con barro y cemento bajo sus zapatos. De esos que andaba en las esquinas fumando lo que hubiera, “echando la talla” y en resumen, imposibilitado de pensar en proyectos, porque la capacidad de imaginar no a tod@s se las enseñaron.
Nacido el 06 de Diciembre de 1964, vivió su adolescencia sufriendo los rigores de la dictadura del “Gobierno” militar, testigo en primer plano de las manisfestaciones, marchas, encuentros con Carabineros y de los excesos del ejército. En resumen, uno más…
Pero tenía una diferencia muy grande, a Jorge González su genialidad y talento lo llevo por rumbos muy distintos.
Inquietudes musicales compartidas lo llevaron a unirse a Claudio Narea y Miguel Tapia, formando primero los Vinchukas, grupo con el que probaron sus habilidades tocando en los más inusitados lugares, dando sus primeros pasos en la comuna que les vio nacer, San Miguel.
Rebautizados como los Prisioneros la cosa cambió, con su primer disco La Voz de los Ochenta (1984), hoy una placa de culto. Con un tiraje de mil copias, apenas, hecho de forma independiente; tuvo un impacto inmediato y creo, superior a toda expectativa. Prohibido en muchas radios, invisibilizado por los medios y casi sin difusión oficial, las copias pirata en cassette se multiplicaban exponencialmente en el mercado negro.
Pinochet prohibió a las tiendas de música venderles instrumentos, eso, y el que las bandas de referencia en el oído chileno sonaban o querían sonar como los grupos de rock argentino, hizo que tuvieran una música con consistencia única y propia, un sabor especial.
Las letras eran poesía del cotidiano, del duro cotidiano que había que vivir día a día, con gente desapareciendo en las calles, injusticia social, violencia injustificada y dudas sobre el futuro. Pateando piedras (1986) vino después, incluyendo el que ahora parece un himno que no envejece El baile de los que sobran, cuyo contenido evidencia la marcada desigualdad social de ese entonces, y de hoy también.
Pareciera que González estuviera dando su testimonio personal, como si estuviera hablando de lo que habría sucedido si no hubiese empezado a tocar el bajo, componer e interpretar.
Una clase de placa menos agresiva que el debut, pero igual de efectiva.
La cultura de la basura (1987), con formación original y Corazones (1990), cierran la discografía de los Prisioneros, aunque algunos consideran este último como un experimento solista, pues Narea se había distanciado ya del grupo.
Una serie de trabajos solistas, compuesto por cinco discos se cuentan en su haber: Jorge González, El futuro se fue, Mi Destino; en la década de los noventa, Libro (2013) y Trenes (2015). Adicionalmente dos álbumes producto de la reunión de los Prisioneros con formación original, Los Prisioneros (2003) y Manzana (2004).
Solo los menciono, muy sucintamente, ya que es material que debiera ser escuchado y disfrutado a cabalidad. No hay descripción que sea capaz de hacerle justicia a esta obra.
González ha creado, participado y colaborado en muchas agrupaciones. Además de las mencionadas: Gonzalo Martínez, los Updates, publicando también bajo el pseudónimo de Leonino.
¿Cómo no escribir de este personaje? Hay que hacerlo, con énfasis, ya que este fin de semana en la Cumbre del Rock hizo su última presentación en público. Decisión basada en el desgaste físico sufrido tras el infarto isquémico cerebeloso que le atacara el año 2015.
Carente de su mirada desafiante y de esa proyección de invulnerabilidad que ostentaba en los ’80, con un fuerte discurso en contra de los medios, el gobierno, el capitalismo y la burguesía; muy distante. Sentado, con un bastón en sus manos y mostrando limitaciones motoras importantes, Jorge González, se despidió de su público.
El Ministro de Cultura, Ernesto Ottone, aprovechó (recalco, aprovechó) la ocasión para subir al escenario y entregarle la Orden al Mérito Pablo Neruda, calificado como el mayor honor artístico que el Consejo de la Cultura y las Artes puede entregar.
Uno se pregunta: ¿Por qué no se la entregaron antes? En fin, tema para debate.
En los noticiarios de hoy el tema era, prácticamente, cadena nacional. Al encender la radio los Prisioneros acaparaban gran parte del dial, sonando incluso en emisoras donde en los ’80 nunca lo hicieron, siendo alabados por locutores que no hace mucho tiempo hablaban pestes de ellos. Personajes que recomendaban la reclusión de González en un manicomio, hace poco más de una década, hoy lo calificaban de excéntrico incomprendido. Una muy válida muestra del carácter nacional.
Como siempre, los homenajes llegan en forma tardía, en un país que prefiera juzgar la personalidad, la apariencia y el modo de hablar de alguien, más que su contribución a la sociedad.
Tal parece, que González, con sus letras críticas ácidas y frontales, seguirá teniendo razón por muchos años.
Gracias por todo, estimadísimo Jorge. Miles de gracias por todo.

Contáctenos

Teléfonos de contacto:
+57 (2) 2 37 20 12
+57 315 542 73 66

Dirección:
Calle 4 No. 6-57 Buga - Valle del Cauca - Colombia

E Mail:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.