Pensamiento crítico/dogmático

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
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El dogma es uno de los pilares fundamentales de toda religión. Al estar en sus bases verdades reveladas por la divinidad, son por lo tanto incuestionables. Creer por la fuerza de la fe es su único respaldo y ya sabemos que si la fe mueve montañas ¿Cómo no va a mover a un rebaño?
Cuando se acaban las respuestas empiezan las religiones y es ahí donde el dogma aparece como un salvavidas capaz de aquietar la eterna curiosidad del ser humano impidiéndole caer así en la locura de su consabida ignorancia.
Sin embargo una verdad absoluta e incuestionable es la venda capaz de frenar el libre albedrío de la curiosidad inquisidora, esa que no solo busca nuevas respuestas a las preguntas de siempre, sino que nuevas preguntas para encontrar respuestas insospechadas a lo, hasta ese momento desconocido.
El hombre necesita creer en algo superior a sí mismo para proyectarse más allá de su acotada vida física, y es aquí donde comienzan los conflictos entre el concepto de divinidad espiritual y realidad material.
El primer deber del hombre debería ser el de creer en sí mismo como el dios que es al tener una infinita capacidad de creación.
A no olvidar que fue el hombre quien creó a dios a su imagen y semejanza y no a la inversa como predican algunas supuestamente sagradas escrituras.
Desde siempre ha sido y seguirá siendo así. Ya los griegos y romanos concibieron intrincadas historias sobre sus dioses, basadas todas ellas en conductas humanas. No es mera casualidad que muchos de los complejos del hombre, hayan sido nombrados como la divinidad del olimpo que tenía ese comportamiento sin siquiera saberlo. Edipo, Electra, Dafne, Antígona, Eróstrato,…, son solo algunos ejemplos de ellos.
El dogma tranquiliza mientras que la crítica moviliza.
Para encontrar la paz es bueno apoyarse en el dogma incuestionable pero para avanzar en pos de una mejoría, sin duda es mejor el pensamiento crítico.
De la existencia de dios no seré yo quien la resuelva pero de algo si estoy seguro; de existir, aunque sea todo poderoso debemos darle una ayuda para obtener esos logros para los cuales oramos.
Toda nuestra fe debe estar puesta primero en nosotros mismos y de seguro esa divinidad en la que creemos nos ayudará tanto como nosotros a ella.
El único dogma valido es aquel del cual nos convencemos en relación a nuestras propias capacidades. Si nos auto convencemos sobre nuestra imposibilidad de realizar algo, de seguro nos será imposible hacerlo pero si nos concientizamos sobre nuestra capacidad de hacerlo, lo lograremos.
No se trata de ponernos metas imposibles como la de volar o sumergirnos a profundidades invivible.
¿Y por qué no?
Cuando Julio Verne publicó sus fantasías hechas novelas, "Viaje al centro de la tierra" (1864) o "De la tierra a la luna" (1865) o "20.000 leguas de viaje submarino" (1870) sus ideas eran consideradas las de una mente desquiciada pero con el tiempo el hombre se las ha ingeniado para inventase los medios necesarios con los cuales alunizar o bucear a grandes profundidades. Aunque el centro de la tierra aun le es esquivo, de seguro solo es cuestión de tiempo.
Solo 2 caminos posibles; el tranquilizador dogma ciego que como la morfina nos hace entrar en un trance neutro o la posición crítica inquisidora que siempre nos reconfortará con nuevos descubrimientos capaces de estimular la imaginación creadora.

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