Narro Carril

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
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De los muchos proyectos, colectivos y compañías que nacen en el país la mayoría de ellos abordan cuentos y narraciones de otras latitudes, dejando en segundo o tercer plano aquéllos que se enfocan en la tradición propia y en lo que exige el contexto social, histórico y patrimonial donde los cuenta cuentos se desenvuelven.
Pareciera ser más cómodo mirar hacia fuera y hacer lo mismo que otros ya han hecho, mirar algún video de Youtube y copiar lo que cuentan en países vecinos, sin tomar en cuenta que en al vecindad están conectados con relatos de sus propios terruños.
Me parece una falta de honestidad tremenda, además de una falta de sentido común de proporciones.
En uno de mis viajes al extranjero, a un encuentro de narración, me puse en contacto con otro compatriota que también viajaba. Un par de días antes de salir con rumbo a tierra extraña le pregunté como estaba su repertorio –Muy bien – dijo – Me conseguí un libro de leyendas (gentilicio del lugar al que íbamos y que mantendré en reserva para no dañar a los inocentes). ¿Buena o mala idea? Sinceramente, creo, pésima.
Si los habitantes de un país no quiseran escuchar lo que los chilenos tenemos que decir, ni siquiera se habráin tomado la molestia de invitarnos.
Hice lo que sé hacer, poesía popular, tocar el guitarrón chileno, contar historias de nuestra larga y angosta faja de tierra. No me gusta ensalzar mis habilidades, que pocas son, pero el público en cada una de las estaciones que tuve mostró una reacción parecida: una felicitación sincera por hacerles conocer parte de lo que implica habitar en territorio tri-continental que antes para ellos no se había develado.
Si afuera aprecian tanto lo nuestro ¿por qué no podemos nosotros darle la valía que le corresponde?
Nos gusta disfrazarnos, jugar que somos otros. Como señalara el gran Fidel Sepúlveda Llanos (2006): “La mayoría de los chilenos quieren ser lo que no son. No tienen idea de lo que son, pero tienen la idea fija de ser otros e innumerables chilenos van tras estos innumerables otros sin detenerse a reflexionar sobre lo que son y lo que quieren ser. Se ningunean, se minusvaloran y, como tales, se de venden por poco, a precio vil. Hacen abandono de lo que son ignorando el valor de lo que abandonan”.
Una condena constante para quien quiere ser, efectivamente, chileno. ¿No me cree? Haga un ejercicio, vístase de una manera disruptiva y salga a la calle. Incluso puede andar desnudo. Las reacciones serán variadas, desde la risa hasta alguna observación dicha a modo de chiste; pero en general amable. Salvo si Ud. sale a la calle vestido de huaso, a la usanza antigua, el escarnio seguramente será público y sin piedad. O escuche cueca porque le gusta en una época que no sea Septiembre, en algún almuerzo o fiesta familiar, más de alguien hará la observación de que “no corresponde” por no ser fecha de Fiestas Patrias.
Tan poco conectados estamos con nuestra identidad (algunos “gobiernos” algo han tenido que ver) que he visto payadores vestidos de huaso sobre un escenario cantando punto cubano, gente que hace narraciones del mundo en lugares declarado monumento nacional y algunas personas que sin respetar la tradición del canto a lo poeta graban melodías de rockeros de otros países usando como acompañamiento el único instrumento que ha nacido en Chile; el guitarrón chileno.
Aunque la contienda es desigual no hay que dar el brazo a torcer, alguien debe permanecer firme en la difusión, defensa y cuidado de lo que otrora era un orgullo; ser chileno. Es por ello que me alegra haber sido invitado por Gloria San Martín para ser parte de la compañía Narro Carril, junto a Juan Cayupi Zúñiga y Tatiana Renom.
Aunque no debiera ser novedoso, ni distintivo; lo es, ya que su repertorio se nutre exclusivamente de cuentos escuchados directamente a cultores campesinos (tradición oral), de los pueblos originarios (con dos integrantes con sangre araucana en sus venas no podía ser de otra forma) y/o autores de la literatura que la tierra de poetas ha engendrado.
Mucha sabiduría ancestral hay entre el Pacífico y la Cordillera, mucha como para dejarla extinguirse y reemplazarla con Best-Sellers.
Y no solo historias, sino también música con instrumentos autóctonos como el kultrún, el guitarrón chileno, la guitarra traspuesta, el rabel, el trompe y otros que dejaremos en el misterio.
El primer proyecto que abordará lleva por nombre “Desenterrando cuentos, mitos y leyendas chilenas”, una serie de diez sesiones de narración de una hora que tendrán lugar en el carro I-205 ubicado actualmente en las dependencias del Parque-Museo Ferroviario de Santiago Chile. Declarado monumento nacional hace ya varios años y con una estética de principios de los años veinte es el escenario más idóneo para dar vida a relatos de esta índole.
Cada una de estas sesiones, o estaciones mejor dicho, se realizará el último Sábado del mes, comprendiendo el período de Marzo a Diciembre, a las 16:00 hrs. (con la salvedad de Junio, Octubre y Diciembre en que, por diversos motivos, se adelantarán una semana), siendo gratuitas y abiertas a todo el público del Museo.
Hago masiva esta invitación para tod@s mis amig@s lectores de Chile y el mundo, no digan después que no se enteraron.
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