Titular

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
Imprimir

“Se pasó la vida buscando a su amor y cuando lo encontró, el murió”.
Este era el titular de una página casi completa con la que un diario de mi país que obviamente está alejado de las funciones primordiales del periodismo como son las de informar, educar y entretener se exponía al público para seducir el bolsillo de posibles compradores.
¿Y de las guerras manejadas como siempre por egoístas intereses económicos que?
¿Y de la violencia psicológica con la que el sistema nos tiene subyugados qué?
¿Y del calentamiento global producido por nuestra inconciencia qué?
¿Y de lo que realmente puede o podría cambiar nuestro enfoque hacia conductas ajenas o incluso la propia qué?
¿Y de la humana humanidad qué?
¿Nada?
¿Nada de nada?
Quizás después de la sección deportiva que por supuesto ocupa muchas páginas, se podrían encontrar un par de líneas comprometidas con la realidad trascendente pero eso no vende, no responde al criterio mercantilista imperante.
El verdadero dolor ha sido deshumanizado desde el momento en que se nos muestra en vivo y en directo el último vuelo de un suicida saltando al vacío de unas cámaras de televisión o como un avión y después otro, se incrustan contra un edificio o como un político es asesinado a sangre fría durante una entrevista en un programa de cobertura mundial.
El viejo juego de cabalgar sobre la escoba convertida en caballo ha mutado para transformarse en juegos digitales en primera persona donde se puede elegir de un nutrido arsenal de armamento, con que descuartizar al adversario. Ya no basta con matarlo sino que de preferencia sacarle las tripas por el cuello decapitado. La mutación es obvia, una consola o computador son bastante más caros que una escoba.
Se ha llegado a tal grado de indiferencia social que llama más la atención una melosa desilusión amorosa que el desarraigo obligado de miles de migrantes o el robo descarado que algunos hacen manejando las leyes que ellos mismos han aprobado a su favor.
Ya no conmueve ni siquiera la tan manoseada pero antaño efectiva imagen de un niño descalzo, sucio y desnutrido con una lagrima dejando un surco de limpieza en su cara.
Ni hablar del niño Sirio encallado boca abajo en una playa. La polémica duro menos que la discusión sobre los senos siliconados de la actriz teñida.
¿Por qué?
Sin ser un experto en comportamiento social, malamente podría emitir un juicio técnicamente fundamentado pero creo que en esfuerzos por llegar al mejor titular, se han ido empujando los límites de lo mostrable. Así como antaño estaban socialmente prohibidas las imágenes de unas piernas femeninas y hoy en día exhibir solo eso ha llegado a ser ridículamente infantil, ya no basta con un asesinato, una violación o el exterminio de culturas completas.
Si en la radio nos informan sobre los detalles de un asesinato, solo tenemos que prender la televisión para ver como la bala penetró el pecho del occiso y despedazó la espalda por el orificio de salida. Por supuesto se hace un cameo de los muros perimetrales manchados de sangre para aumentar el dramatismo.
Para nadie es un misterio que el devenir del ser humano es una eterna oscilación entre extremos. Ya hemos visitado durante demasiado tiempo el lado obscuro de nuestra humanidad y ahora es el momento de llevar el péndulo hacia la grandeza de la cual somos capaces.
Los titulares optimistas se vienen.
Atentos.

Contáctenos

Teléfonos de contacto:
+57 (2) 2 37 20 12
+57 315 542 73 66

Dirección:
Calle 4 No. 6-57 Buga - Valle del Cauca - Colombia

E Mail:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.