De todo corazón

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
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¿Y por qué tanto sentimentalismo con lo que no deja de ser un musculo más?
Sí, es cierto, es un musculo más pero total y absolutamente vital.
Hoy en día las operaciones al corazón han evolucionado a tal grado que más parecen revisiones mecánicas de rutina en que se saca la pieza del motor, se lava, se repara lo reparable, se le reemplazan partes defectuosas, se vuelve a meter en el cuerpo, un empujoncito eléctrico para que vuelva a partir y listo, de nuevo en las pistas. Un cardiólogo y un mecánico han llegado a regirse por procedimientos similares.
¿Por qué entonces se le asigna entonces tanto valor sentimental al corazón?
Sin riñones, pulmones o hígado tampoco se puede vivir pero el corazón sigue llevándose todos los afectos.
Será que al sufrir una herida lo rojo de la sangre impulsada por el evidencia su importancia o que el ritmo constante de su palpitar nos marca el paso del tiempo.
Desde tiempos inmemoriales se le han atribuido a este órgano sentimientos que no le pertenecen; los enamorados inscriben sus nombres dentro de los límites de un corazón tallado en el tronco de un árbol, no solo se entregan mutuo amor sino que también le entregan al otro su corazón y una desilusión amorosa puede partir el corazón, al menos en el imaginario. Cuando se dice algo sinceramente se lo re afirma diciendo "de todo corazón". La crueldad de algunos psicópatas asesinos se basa en su falta de corazón. Cuando se quiere establecer un diálogo franco y transparente con alguien, se habla de corazón a corazón. Al implorar piedad o caridad, se pide que la decisión se tome con una mano en el corazón.
Me es difícil pensar en un enamorado tallando un pulmón aunque quizás hayan dejado los pulmones en la calle trabajando por darle un bienestar a su pareja ni menos hablar de riñón a riñón cuando se quiera hablar sinceramente.
Muchas palabras, sino todas, pueden tener una doble lectura; la directa en que el corazón no es más que la bomba necesaria para impulsar la sangre y la simbólica en que el musculo deja de serlo para transformarse en el repositorio de los más nobles ideales humanos.
Así como los idiomas se aprenden, el lenguaje de los símbolos también, con la gran diferencia que en el ámbito simbólico los significados parten de una misma base para expandir exponencialmente sus posibilidades.
Después de haber aprendido el significado directo de la palabra corazón, tuvimos que abandonar los terrenos de la lógica y dejarnos llevar por los sentimientos.
Claro está que así como el lenguaje es un acuerdo social de comunidades compartiendo una misma realidad, el simbolismo también lo es; mientras en la cultura occidental el color negro, la ausencia de luz, es por excelencia el color del luto, en algunas culturas asiáticas, la muerte de un ser querido está asociada al color blanco pues representa la pureza del espíritu, la vuelta a la luz total. Cabe señalar que ni el blanco ni el negro son colores en si mismos pues mientras el negro absorbe toda la gama cromática percibida por el ojo humano, el blanco la refleja íntegramente. Mientras uno podría interpretarse como la nada, el otro podría ser el todo, que en definitiva son lo mismo pues ninguna de las dos alternativas tiene inicio ni fin. Y esto lo digo de todo corazón.

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