Por la razón o la fuerza

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
Imprimir

Esta frase se puede leer en el escudo nacional de mi país. Algunas teorías dicen que guarda relación con la época de la conquista española cuando ese hombre de barba y armadura con palos escupiendo fuego le dijeron a los inocentes pueblos originarios que iban a creer en dios por la razón o la fuerza. O creían o los mataban y ante tan convincente argumento no quedó otra más que creer. El eficiente resultado es que hoy en día gran parte de la población sud americana cree en el dios de la fe católica.
Está repleto de ejemplos donde apoyándose en el eclecticismo la fe católica fue abriéndose paso entre las creencias ancestrales que dominaban estos parajes. Cristos crucificados vestidos de poncho, la Virgen María esculpida en madera como si de un Manutara Pascuense se tratase, Alpacas y Cóndores andinos alrededor del pesebre,…suma y sigue.
Ante la imposibilidad de aplastar por completo una idea pre concebida ¿qué mejor que asimilarla para diluirla gradualmente para hacerla desaparecer?
La fe mueve montañas y si es bien manejada, lo mueve todo.
Está bien creer en un dios pero se le debe dar una ayudita para que su trabajo benefactor sea más eficiente y de pasada, beneficiarme yo también.
Todas las divinidades contemporáneas o pasadas que supuestamente son divinidades de amor puro, al momento de llegar a la interpretación humana se transforman en un reflejo de lo que el hombre mismo es con sus virtudes y defectos. Desde las culturas politeístas Griegas y Romanas con divinidades que eran verdaderas familias llenas de conflictos con buenos y malos generadores de beneficios y daños hasta las religiones monoteístas contemporáneas, me atrevería a decir que no fue dios quien creo al hombre a su imagen y semejanza sino que fue el hombre quien creo a dios dándole todas sus características, todas, las buenas y las malas también.
La idea de base que está detrás de la frase “Por la razón o la fuerza” no ha cambiado en lo más mínimo. Si alguna vez fue la pólvora la que cambio el destino de los pueblos, hoy se han sofisticado las técnicas de dominación. Si bien es cierto las armas siguen teniendo un peso específico importante, es la economía con sus intrincados métodos el arma por excelencia.
Como el canto de una sirena, los créditos para salir del sub desarrollo terminan por estrangular a los siempre oprimidos para mantenerlos apenas sobre la línea de flotación.
Para ser desarrollado se debe saber muy bien sobre la cabeza de quien se está parado.
Hoy en día en que la ecología se usa como argumento para todo, los países auto denominados como desarrollados están imponiendo condiciones de producción para quienes han sido por siempre explotados. La ley pareciera ser que el poderoso puede contaminar para enriquecerse aún más mientras el sin voz solo puede aspirar a sobrevivir apenas con las migajas que caen del cesto del poderoso.
Por la razón o la fuerza se repite al infinito y lamentablemente, al menos hasta ahora, los sin fuerza no han podido imponer su razón por mas valedera que esta sea.
Ni el eclecticismo alguna vez esgrimido ha podido ayudar, al menos hasta ahora.
 

Contáctenos

Teléfonos de contacto:
+57 (2) 2 37 20 12
+57 315 542 73 66

Dirección:
Calle 4 No. 6-57 Buga - Valle del Cauca - Colombia

E Mail:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.