El problema no es Piñera

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
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“… No hay ninguna
posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
Nadie encuentra jamás
al otro…”

A solas con el mundo (Fragmento), Charles Bukowski.

Tengo tristeza, es cierto. Tengo pena, pero no a causa del triunfo del candidato que decidí no apoyar. Para nada, el juego de la política es así. La democracia está diseñada para que uno pierda y otro gane.
Mi abatimiento surge de otros fenómenos, de otros sucesos, de eventos más cotidianos y concretos para mí. No soy un estudioso de la contingencia social como para poder predecir que tan mejor es un candidato que otro, en que nivel, esferas y matices; ni tampoco para ponderar el efecto de su mandato en mi diario devenir.
Mi pena viene de las opiniones, comentarios, y descalificaciones vertidas en todo medio por los colegas que han elegido el arte como opción de vida. Ver como siembran odio y cosechan inmediatamente ira, es una decepción. Darme cuenta de la incapacidad de ver la viga en el ojo propio es una sensación más pesarosa.
¿A qué se debe mi tan ácida postura? A que hoy todo límite al doble estándar se vio superado en forma dantesca.
Piñera esto, Piñera lo otro…
Actores, narradores, bailarines, pintores, poetas, músicos, luthieres, escritores y payadores (entre muchos otros oficios) dando clases de moralidad a diestra y siniestra y enrostrando al que eligió una alternativa distinta a la propia su falta de educación, probidad, inteligencia, compromiso y otras tantas cosas, en fin, tomándolo a título personal.
Enfatizo, no apoyo para nada a Piñera, pero lamento en lo profundo de mi espíritu ser testigo de esa incesante crítica a lo que se hace por costumbre y que en un día normal, para estos efectos día libre de elecciones presidenciales, es el pan de cada día.
Si, amigo artista, Ud. tiene más responsabilidades que un hombre común.
Dotado de una sensibilidad especial, se supone que sea una contribución a la calidad de vida de la sociedad, que incluye obviamente al prójimo que piensa políticamente distinto a Ud.
No sirve que Ud. se queje de que la campaña del electo Presidente usaba como jingle la copia de un éxito del venezolano José Luis Rodríguez si Ud. también plagia a sabiendas, si usa material de otras personas y lo muestra como propio, si se ha negado a sí mismo el milagro de crear.
No enjuicie lo que considera faltas a la verdad y manipulación de información de los seguidores del otrora aspirante al Gobierno si Ud. también tergiversa su currículum, conocimientos y habilidades frente a su público, si omite, inventa o trueca palabras para obtener algún beneficio.
No rasgue vestiduras por la ambición de capital de otros si Ud. pretende que sus colegas actúen gratis en eventos que solo le generan réditos a Ud., si juega a “salvarse solo”, si gime por todo el trabajo que ha tenido sin pensar que hay otros compañeros que apenas lo tienen y se niega a compartir las oportunidades, si cobra un par de pesos menos que otro cultor solamente para que lo elijan a Ud. por barato.
No clame al cielo por campañas del terror y desprestigio constante entre figuras del ámbito gubernamental si a su boca le queda fácil hablar mal de un colega, de su trabajo y de su obra, poniendo adjetivos negativos en un sujeto que se dedica a lo mismo que Ud.
No haga patente su incredulidad ante los discursos de unidad si durante todo el año no se acuerda de sus cófrades salvo cuando necesita algo, si no se comunica, asocia y genera ideas conjuntas con otros camaradas ni asiste a sus conciertos, exposiciones, presentaciones o talleres. Si, en definitiva, no apoya al resto.
Creo que mi punto se entiende. Y la verdad es que podría seguir refiriendo hechos lúgubres y siniestros del cotidiano.
Que Piñera haya resultado electo no es el problema, es solo un síntoma de cosas mucho peores que nos carcomen el alma y que se vienen incubando desde hace décadas.
En su período tal vez las cosas sean positivas, tal vez no. Lo cierto es que, si la idea es mejorar nuestras condiciones de trabajo, nuestras oportunidades y métodos; el cambio viene desde adentro.
Si somos auto-críticos, solidarios y honestos con nuestros rubros, no importa el Presidente, las cosas deben mejorar.
Definitivamente el problema no es Piñera, el problema es otro muy distinto.
 

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