La número cien

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
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“No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague”; versa un antiguo proverbio popular.
En este caso se aplican ambas consignas, ya que era cosa de tiempo el que la columna número cien escrita por este servidor para CIRNAOLA.COM (Círculo de Narradores Orales Latinoamericanos) llegara y porque, adicionalmente, todas las semanas me siento comprometido a compartir con mis queridos lectores las vicisitudes y andanzas que transito en esta hermosa misión que es ser narrador, defensor de las tradiciones y, en definitiva, un cultor.
No ha sido fácil escribir, no ha sido fácil compartir estas vivencias, pero el aliento rotundo de mis colegas, de mi familia y de quienes disfrutan de estos pequeños testimonios han sido una fuente constante, creciente y progresiva de motivación y me han dado un sentido de misión.
Da la casualidad de que justamente ha llegado esta columna, tan especial para mí, en un momento grato y que seguramente será un punto de inflexión en la carrera que llevo en este tan lindo oficio que es el de mantener vivas y actuales las antiguas historias de mi localidad, comuna y provincia. Y es que este año 2018 que recién comienza me depara mucha actividad. Sin ánimo de ego, sino todo lo contrario, haciendo patente el que pueden contar conmigo cuando consideren estos saberes, que he heredado, necesarios; es que les comento sobre los proyectos a desarrollar a futuro.
Con mi colega y querida ilustradora (en realidad cualquier descripción sobre su nicho laboral queda corta) Sofía Calderón Miller llevaremos a cabo el taller Aquí se escribe con el corazón: Poesía Popular Inclusiva, desafío en el que tendré el privilegio de enseñar a estudiantes de la Escuela Polivalente Domingo Matte Mesías de mi querido Puente Alto los formatos propios de nuestra tradición poética. Más bello aún es poder comentar que en el proyecto serán parte los niñ@s pertenecientes al Colegio Hellen Keller de Ñuñoa, permitiendo a este equipo de trabajo llegar hasta ellos, diseñar dispositivos que nos permitan acercarnos a su realidad de vida y superar las barreras (generalmente externas e impuestas a quienes no son videntes) que genera la discapacidad visual para enseñar materias que con frecuencia se basan en textos escritos para un lector común.
Junto a Daniela Guzmán, Alfonso Rubio (maestro cantor y a quien le debo mi formación como tal), Cecilia Astorga y Oscar Latorre llevaremos a cabo la Escuela de Canto a lo Puerta, donde realizaremos talleres que tienen un inédito objetivo, que es formar cantores y cultores equilibrando tanto la teoría como la enseñanza a la antigua, transmitida de generación en generación.
Por último, y no por ello menos importante, seré parte del equipo de trabajo de la Biblioteca de Pirque, invitado por Loreto Russ y Luz Maulén a recopilar y musicalizar las historias mitos y leyendas de la localidad gracias al proyecto Construyendo relatos: fomento lector para niños con leyendas populares de Pirque.
Todas hermosas instancias para generar valor, con un sello local y dotado de gran identidad; auspiciadas por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes a través del Fondo Nacional de Desarrollo de las Artes y la Cultura.
Como último punto me despido agradeciendo este reconocimiento al trabajo realizado previamente, al esmero y dedicación que pongo en todas y cada una de las diligencias que decido abordar, con mucha cautela y sabiendo que queda mucho por aprender y que estas instancias son un potente laboratorio para mi crecimiento espiritual, personal y profesional.
A los colectivos mencionados, a Compañía Divino Rescate, a Narro Carril, a Danilo Petrovich, a Daniel González y todos quienes me comparten sus ideas y conocimiento.
Esta es una estación más en el camino, el punto de destino aún no se hace patente en el horizonte y entre más quiere uno contribuir siente que menos ha hecho. Les comparto estas opiniones o reflexiones si se quiere, en esta columna, la número cien, que otrora parecía muy distante.
Envío un abrazo con especial cariño a Germán Jaramillo, quien ha sabido exigirme, motivarme y me ha otorgado una plataforma de expresión, creyendo siempre en que estos pequeños granitos de arena con los que contribuyo algún día formarán montañas.
Gracias a Uds. también, estimadísimos lectores, por sus opiniones, contra-opiniones, observaciones y sugerencias.
Vamos por la 200. 

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