patear cabezas

Escrito por Patricio Sancha el . Publicado en Columnas
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Este fin de semana estuvimos en un asado, invitados por una pareja de amigos. Había otros amigos de amigos de los amigos, en definitiva, pocos conocían a pocos. Gradualmente los vapores etílicos alimentaron o más bien regaron, una conversación extremadamente interesante, al menos para mí.
Poco a poco las personalidades fueron mutando desde una posición a la defensiva hasta una exposición sincera de sus formas de pensar.
Los que al comienzo eran los más callados, esos que escuchan sin emitir opinión, terminaron siendo los más elocuentes en la defensa de sus puntos de vista y los parlanchines capaces de hablar hasta apagar las voces de otros, se fueron diluyendo hasta prácticamente desaparecer.
Se me vino a la mente esa frase de “El idiota dice todo lo que piensa y el sabio piensa todo lo que dice”.
Juicios iban, defensas venían, criticas iban, halagos venían.
Cada uno, desde su posición social, ya sea como empresario o empleado, defendía su nicho de humanidad como si lo estuviese protegiendo de una invasión devastadora.
Incluso se formaron bandos defendiendo al capital como único motor posible de desarrollo y otro, exigiendo más compromiso del estado en políticas públicas de protección social.
Por un momento la discusión se polarizo en izquierdas y derechas, pero en definitiva se llegó a la conclusión de que los antiguos ismos de comunismo, socialismo, fascismo, incluso catolicismo, judaísmo y otros ismos varios, estaban completamente subyugados a otros intereses bastante alejados de sus ideologías como ayuda al desarrollo integral del hombre. Creo que siempre ha existido esta dicotomía, entre el ideal social y la practica material, con la salvedad de que hoy en día es más evidente que nunca.
La religión, por ejemplo, no es mala per se, aunque su “administración” hecha por hombres deje mucho que desear.
Irremediablemente llegamos a los polos del comportamiento humano.
Países pobres, países ricos. Miseria escalofriante, fortunas demenciales. Crueldad máxima, empatía absoluta.
Haciendo un balance de la conversación, creo que lamentablemente la balanza se cargó, todos sabemos o al menos sospechamos, hacia qué lado.
Uno de los gerentes, de los cuales había varios, sentenció una verdad; nadie que no haya heredado una fortuna y que ahora sea millonario, ha llegado hasta donde está sin haber pateado cabezas en el camino. Obviamente en lo de patear cabezas se estaba refiriendo a traiciones, robos legales, trampas variopintas, omisiones dañinas, usuras, … el más amplio espectro de posibilidades negativas.
Ya sé, ya sé, existen algunos ejemplos de esfuerzo, pero convengamos en que son los menos.
¿Y si lo llevamos a la macro escala?
¿Alguien piensa que los países ricos nunca les han pateado la cabeza a los países pobres?
Mmmmmmm.
Basta con revisar la historia para abrir los ojos.
Haití fue el primer país americano en conquistar su independencia de un país colonizador. ¿Conquistar? La tuvo que comprar a Francia y no sé si ya terminaron de empobrecerse por ese ideal de libertad e independencia.
¿Estados Unidos de Norteamérica y la firma del tratado de Kioto? ¿De qué estamos hablando si por contaminar menos, sobre todo en territorios más allá de sus fronteras la brillante economía puede desestabilizarse?
A patear cabezas se ha dicho para mejorar mi condición.
Muchos barren la vereda frente a su casa para llevar la basura frente a la vereda del vecino. Mientras su frontis esté limpio, que el vecino se haga cargo.
No sé cómo terminó el asado porque no estoy seguro si la última copa me hizo mal o por el dolor de cabeza, me la patearon, pero ojalá algún día dejemos de ser individuos para transformarnos en comunidad.
 

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