TIENE LOS DIAS CONTADOS

Escrito por Super User el . Publicado en Columnas
Imprimir

Sobre todo el cine negro, se ha encargado de introducir en el inconsciente colectivo la idea errónea de que tener los días contados equivale a una sentencia de muerte, una amenaza certera de que el fin último está a la vuelta de la esquina esperando por nosotros para llevarnos del otro lado.

Responsablemente puedo afirmar que es exactamente lo contrario, tener los días contados es certeza de una vida llena de vida, es tenerlos rebosantes de historias escuchadas, leídas, vistas y por sobre todo, vividas.

¿Vivir para contar, contar para vivir o vivir para contar lo que se ha vivido?

Vida, siempre vida.

Ojala todos pudiésemos tener los días contados desde el momento mismo de nuestro nacimiento, pero bien contados.

En cada nuevo día se nos abre un abanico infinito de historias que, si estamos con el espíritu abierto para captarlas, seremos capaces no solo de leerlas, escucharlas o presenciarlas sino que estaremos con la maravillosa capacidad de asimilarlas. Este es el momento en que las palabras dejan de ser entidades autónomas para transformarse en un todo donde el detalle pasa a segundo plano dejando como protagonista al sentimiento.

Así como un niño aprende que m con a es ma y ma con ma es mamá para después asimilar la palabra mamá a cobijo, amor, entrega, cuatro letras que representan todo un mundo de sensaciones gratas, al asimilar una historia seremos capaces de olvidar las palabras para tener la capacidad de transmitir plenamente el mensaje, dando énfasis a los aspectos relevantes que la motivaron.

Aunque con una memoria sobresaliente el texto sea aprendido de memoria hasta no olvidar ni siquiera una coma, al contarlo la gran diferencia estará en si fuimos capaces de asimilar el sentimiento que lo motivó. Así como la palabra mamá es mucho más que 4 letras bien pronunciadas, una historia es mucho más que la sumatoria de sus palabras.

Sin asimilación se podrá transmitir el texto pero no el sentimiento.

Sea cual sea la temática, siempre ha existido y seguirá existiendo ese poderoso sentimiento capaz de generar una trama ya sea copiada de la realidad o imaginada por ese yo interno capaz de señalarnos caminos.

El secreto que no es tal, simplemente es dejarnos llevar por las imágenes que una historia genera en nuestro subconsciente para luego dejarlas materializarse en palabras, gestos, miradas, silencios, en definitiva para que las palabras sean capaces de generar en el oyente las mismas imágenes que las motivaron en un comienzo.

Quien más quien menos, se sabe una historia que por alguna razón recuerda. Ese cuento de terror que escuchamos en el regazo de nuestra madre, donde el lobo se comió a la Caperucita, pocos son los desafortunados que no tendrían la capacidad de contarlo. Y de adultos, ¿cuáles son las historias que hemos ido asimilando para atesorar la en el subconsciente?

El lobo quizás se haya transformado en conflictos de pareja o impuestos por pagar, pero siempre, siempre, tendremos algo que contar.

Ojala cuando me vaya del otro lado del misterio a alguien se le ocurra decir de mi, que tuve los días contados.

Contáctenos

Teléfonos de contacto:
+57 (2) 2 37 20 12
+57 315 542 73 66

Dirección:
Calle 4 No. 6-57 Buga - Valle del Cauca - Colombia

E Mail:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.