VIII torneo nacional de pie forzado

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
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Este fin de semana me acerqué al Pueblito de Artesanos y Productores de Pirque para participar en el VIII Torneo Nacional de Pie Forzado. Arruinando de inmediato el final de esta columna les diré que los resultados que obtuve en el certamen estuvieron bajo lo esperado, a pesar de prepararme y de ejercitar, me quedó claro de que debo retomar la continuidad con respecto a la décima como forma estrófica improvisada. No obstante, tenía bajas expectativas, por lo que sirvió el presentarme a modo de ejercicio para probarme en lo profesional.
Fui el primero de los payadores en subir, lo que en cierto modo me tomó por sorpresa. Primer detalle a pulir, debe un improvisador estar preparado para hacer su labor con el mejor nivel posible sin importar las circunstancias. Respecto a lo musical de mi propuesta quedé contento, entiendo el sonido del guitarrón, dispongo de melodías a usar y puedo obtener un sonido bonito del instrumento, con carácter y personalidad propias.
Aunque todo lo mencionado con anterioridad podría haber mermado mis expectativas y traerme más penas que alegrías, traje muchas tareas y eso me pone proactivo a la hora de estudiar y elevar mi nivel.
Por otra parte, la capacidad poética de los participantes, en general, ha subido mucho. De partida nadie falló en primera ronda cambiando su pie forzado, frase con una métrica octosílaba de común uso en el arte campesino (“Volver a los diecisiete”, “Arriba en la cordillera”, “¿Qué saco rogar al cielo”, “Mi padre y yo lo plantamos”), que reviste gran dificultad a la hora de construir un pie de verso, ya que este vocablo, palabra o línea debe ir en último lugar, es decir cerrar la estrofa y eso requiere de una memoria trabajada, concentración y, además, de un sentido redondo en el mensaje previo elaborado con las nueve líneas que le anteceden.
Musicalmente también se nota un gran crecimiento, varios participantes usaron melodías de propia creación o de empleo menos frecuente, dando frescura y vitalidad al espectáculo que en versiones anteriores fuera más poético que melódico.
Me parece que el futuro de la paya y la poesía popular es alentador. Se ha tecnificado mucho la forma de hacer y pensar en el arte improvisado y eso siempre es bueno. Queda, quizá, valorar un poco más la propia identidad y conservar la raíz, esa que nos diferencia de colegas de países del cono sur que cultivan estas manifestaciones ancestrales al igual que nosotros.
Finalizando el certamen compartimos un vituperio que sació el hambre de nuestro cuerpo, tuve la fortuna de intercambiar diálogos constructivos con Fabiola González “La Chinganera”, con Manuel Sánchez, con Guillermo “Bigote” Villalobos, Gabriel Torres, Leonel Sánchez, Rodolfo Pizarro, Felipe Soto, Mario Gómez, Rodrigo Núñez, ganador del certamen, y otros tantos colegas que contribuyen a la formación de otros y también a dialogar sobre sus propias formas de experimentar el verso y la décima.
Sentí un ambiente de camaradería más maduro, más seguro y constructivo que otros años. Percibí energías orientadas hacia un fin común y también más respeto por el trabajo que vengo haciendo en el área. Con el diseño e implementación de un Diplomado de Canto a lo Pueta, giras internacionales y ya un poco menos de nerviosismo al cantar he ido creciendo progresivamente, pero nunca, jamás es suficiente.
Ser payador es complejo, ser un buen payador lo es aún más.
Creo que este camino no tiene fin, es como un túnel en el que uno pone la vista fija sin mirar atrás, observando una luz que a veces crece o se hace pequeña al final, pero que de una u otra forma transmite energía a quien quiere alcanzarla.
Fue una bonita jornada, nutritiva, provechosa. Como en todo colectivo humano sé que aún quedan asperezas por limar, hay una multiplicidad de puntos de vista que se encuentran y son similares y otros que no tanto. De todos modos, ahora escuché diálogo, disposición al intercambio de ideas, propuestas propias y ganas de hacer avanzar en la práctica.
Me pondré a estudiar, el próximo año es mi objetivo estar, por lo menos entre los ocho mejores lugares. Objetivo no muy ambicioso, pero que precisa ponerse a estudiar desde ayer.
 

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