Coloquio internacional catrinas junto a la cordillera

Escrito por Gabriel Huentemil el . Publicado en Columnas
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Entre los muchos oficios que he tenido la opción de admirar en mi vida uno de los que más curiosidad me planteó era el de Cantor a lo Divino. No lograba develar las motivaciones, sutiles y apócrifas para el lego, que podrían llevar a una persona a dedicar su vida a entonar largos versos con una prosodia lastimera y, para el oído académico templado en 440 Hz, destemplada.
Mi lógica, forzadamente racional, no lograba penetrar en el sutil entramado de una rueda de cantores y mi entendimiento se desvanecía intentando absorber los significados y protocolos imbricados, de forma inextricable, detrás del ritual de una vigilia bien entendida y llevada a cabo por esos seres sabios y de espíritu poderoso que son los verdaderos Cantores a lo Divino.
Esos que hoy se extrañan, porque, aunque el rótulo para definirse como uno aún existe, se puede contar con los dedos de una mano a quienes realmente merecen tal reconocimiento.
Cuando busqué la guía de un maestro, como es Alfonso Rubio Morales de Pirque, empecé a comprender que el acto de cantar no se alimenta de una necesidad propia, por el contrario, es una entrega solidaria, completa y compleja, para con la comunidad.
Ser parte de una alojada, recorrer el país para aprender de próceres de otras generaciones, compartir el pan y los versos, amanecer tañendo el Guitarrón Chileno o la Guitarra Traspuesta para que pudieran entonar sus melodías me hizo, gradualmente, darme cuenta del valor de lo que estaba heredando.
En muchas culturas, solo por evitar el absolutismo explícito de decir todas, esta conexión con lo místico, trascendental y fabuloso está presente, constituyendo parte de la tradición. El homenaje a los idos, la rogativa por los que están, el agradecer, el celebrar un día más de vida o, en el lado opuesto de la moneda, acercarse de una manera contemplativa a la muerte; son sucesos que nos comunican la necesidad del ser humano de buscar develar los misterios que le rodean. Y no solo aquéllos, también los que subyacen al misterio de ¿Qué hay en la otra vida?
Interesarse por estos fenómenos es algo que merece un estudio constante para el entusiasta que requiera un manejo, por muy superficial, de los conceptos asociados al umbral que se atraviesa cuando se extingue el soplo vital.
Esta inquietud que, debo confesar, es una pulsión importante en mi vida, me ha permitido dialogar y compartir con personas muy interesantes, conocer sus proyectos, ideas y trabajos. No recuerdo con exactitud fecha o lugar, pero recuerdo haber entablado más de alguna charla en relación con lo mortuorio con mi colega mexicana Aura Cerón, narradora avecindada en nuestro país hace ya algunos años, para quien la conmemoración a quienes han dejado el plano material es un motor importante en su labor.
Y así, entre conversaciones casuales, intercambios de leyendas y cuentos me invitó a ser parte de lo que era una ruta de narración desde la figura tradicional de la catrina, pero que, en vista de la situación de confinamiento actual, se transformó en un Coloquio, el Coloquio Internacional Catrinas Junto a la Cordillera.
Formar parte de este equipo de trabajo, sólido y efectivo, ha sido gratificante. Amigos del arte de narrar y fieles colaboradores de Aura se sumaron inmediatamente, figuras reconocidas y consolidadas del medio local han otorgado su aprobación a participar, hemos establecido nuevos contactos, hemos recibido calurosos elogios, felicitaciones por poner a disposición esta herramienta terapéutica tan necesaria en esta época.
Llevamos algunas funciones de cuentacuentos de terror, obviamente, y esperamos con redoble de tambores a que lleguen las fechas comprometidas para este evento, esto es, Viernes 6 y Sábado 7 de Noviembre.
Sin duda que habrá sorpresas, pero el programa está definido. Puedo compartir con gran orgullo la buena nueva de que serán parte del mismo Norma López, Irene de León, Berenice Vargas, Emilio Lome, el colectivo Para Remendar el Dolor, Encuentro Interdisciplinario Sobre la Muerte, como expositores; Víctor Manuel “El Gallo” y su mariachi, y un selecto grupo de narradores orales, encabezado por Aura Cerón e integrado por Mabelyn Ibáñez, Cristián Pinto, Teté Cuentacuentos y Claudia Castora.
Quien suscribe participará compartiendo la propia experiencia del Velorio de Angelito, antigua forma de despedir a los niños practicada en Chile, regalando algunos versos relacionados con la muerte acompañados del Guitarrón Chileno de 25 cuerdas y, también, con música para amenizar ambas jornadas.
La parrilla está nutrida de diversas manifestaciones de patrimonio, arte y cultura, enriquecidas por las diferentes perspectivas presentes en cada país y localidad.
Será un evento vía zoom, con cupos limitados, por lo que te aconsejo asegurar el tuyo. La invitación está hecha, para mayores informaciones puedes visitar los perfiles de Instagram @auracadabra y @huentemil. Ante cualquier inquietud, no dudes en consultar.
Agradecimientos a My Desk Chile Cowork por su auspicio y gentileza, sin su colaboración este evento no sería posible de realizar.
 

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