La reinvención

Escrito por Germán Jaramillo Duque el . Publicado en Columnas
Imprimir

En tiempos de crisis la sociedad es invadida por palabras entusiastas, cuyo objetivo es maquillar la realidad, y entre las cuales se destaca la expresión esperanza, porque en los procesos educativos nos enseñan, a lo largo de la vida, y a través de múltiples señuelos, la superioridad de esta sobre la adversidad. Esta palabra genera una sensación de liviandad, debido a la sugerencia tácita de fácil acceso a la confianza con el solo hecho de invocarla, porque no es preciso hacer análisis empalagosos para creer en ella, pues hemos sido preparados por la doctrina religiosa para acercarnos sin esfuerzos a lo invisible, por medio de la fe, cuya definición es “creer en lo que no vemos, porque Dios nos lo ha revelado”.
Quienes más pontifican sobre la esperanza, parece una paradoja, son aquellos cuya vida no ha estado caracterizada por el emprendimiento, ni por la innovación, ni por el esfuerzo, y mucho menos por la creatividad, porque para teorizar no es necesario haber acumulado experiencias, ni tener agudeza mental, sino poseer la habilidad suficiente para tejer las palabras cuya misión consiste en estimular, de manera subliminal los deseos y anhelos individuales.
Ante la incapacidad de explicar un hecho, bien como consecuencia, por temor a asumir alguna responsabilidad en la generación del mismo, o bien por desconocimiento, la tendencia de quienes fungen como dirigentes sociales es crear esperanzas, y las esperanzas se trasmiten a través de palabras, porque estas son entidades que regulan nuestra vida sin el permiso de la consciencia y por ello están dedicadas al adoctrinamiento.
La dificultad actual denominada pandemia del coronavirus ha puesto sobre la mesa el término reinvención, una palabra presuntamente mágica, susceptible de ser interpretada de acuerdo con las expectativas de cada persona sobre la misma, pues da la impresión de que con su sola mención se resuelven los problemas, siempre y cuando vaya acompañada del deseo de cambio.
La palabra reinvención, entonces, se halla asociada a la de esperanza, que es lo único que se aporta en abundancia, como insumo fundamental para la solución de las dificultades sociales.
De acuerdo con el diccionario Reinventarse no significa cambiar quién se es, sino cambiar la forma de ser y de estar en el mundo, lo cual genera temor, porque la palabra cambio siempre va acompañada de la advertencia de riesgo.
Una pregunta obligada podría ser, cuál es el nivel de capacidad de reinvención existente en sociedades como la nuestra, caracterizada por la inercia del acontecer cotidiano y en las cuáles el concepto de innovación y cambio generalmente ha estado asociado a espíritus desestabilizadores, pues, por lo general, quien habla de cambio es sospechoso hasta cuando consiga demostrar que no está detrás de una conspiración social sino de una ambición personal.
Otra pregunta obligada sería: a cuál reinvención nos están invitando? ¿A la de la adversidad histórica, que es de reinvención automática?
Es bueno que se explique esto, porque si la invención es consecuencia de nuevos conocimientos, la reinvención necesariamente debe ser consecuencia de la utilización de conocimientos agotados por la experiencia, luego el producto de esta operación dará resultados poco eficaces para resolver problemas sociales.
  

Contáctenos

Teléfonos de contacto:
+57 315 542 73 66
+57 300 774 60 66       

Dirección:
Calle 4 No. 6-57 Buga - Valle del Cauca - Colombia

E Mail:  Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.