Entrevista a Belén Torras

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Entrevista a Belén Torras
Narradora oral Argentina

Por: Germán Jaramillo Duque


C.- ¿Quién eres tú, preséntate?
Soy Belén torras narradora oral escénica, docente, mediadora de literatura, con estudio de posgrado en literatura infantil y juvenil y otro en literatura latinoamericana. Además soy Licenciada en tango.


C. - ¿Vienes del teatro?
En lo referente al teatro, tengo estudios de teatro, mimo, Clown. Quizá mi mayor experiencia se centra en el área de la caracterización (estudié en el teatro Colón) y en el guion teatral ( estudié guion con R Perrone).
Me interesó mucho todo lo que hace a la construcción del personaje, el aporte poético del vestuario, la iluminación y la escritura de un guion.
Todos estos estudios alimentaron a la narradora que soy.


C.- Hay quienes afirman que la narración oral es una especie de sustituto del teatro. ¿Coincides con esta aseveración?
No creo en absoluto que la narración sea sustituto del teatro, ni de ningún otro arte. Creo si, que la narración oral escénica se sirve de ciertos elementos del teatro pero no compite ni es sustituta.


C.-¿Para qué crees que debe servir la narración oral?
No creo que la narración deba SERVIR de algo, no es una herramienta utilitaria. Es un arte con un lenguaje propio, único.
La narración instala un tiempo-espacio distinto, que no permite ningún otro arte, un espacio para el disfrute, un momento de encuentro con una historia. Creo firmemente, la narración que tiende puentes entre la gente y los libros.

C.-¿Crees que el ejercicio de la narración oral debe ser competitivo?
El ejercicio del oficio de narrador/ narradora debe ser profesional, no competitivo. Si hay en la narración oral un espacio competitivo, es esa una competencia contra uno mismo, por la búsqueda de la Excelencia. Una competencia con el/ la otra/o, sería estéril, o en todo caso sería esa una competencia de egos, no de talento.

C.- Por qué cuentas historias
No creo en él porque, creo en el para qué. Solo puedo hablar desde mí, cuento historias para darlas a conocer, para mantener viva la memoria, para compartir con otro una experiencia, para reglar un placer distinto, un encuentro con la literatura y el espacio de la escucha.
Hago mías las palabras de Borges al decir que no todos disfrutan de la lectura, pero que nadie se resiste al placer de una buena historia.


C.- ¿Cuánto hace que narras oralmente?
Hace unos 8 años

C.- ¿Recuerdas el momento en que contaste por vez primera una historia? Cuéntanos un poco sobre tu experiencia en ese momento. ¿Qué sucedió en tu vida?
La primera vez la recuerdo como si fuera hoy. Trabajaba entonces para una editorial como asesora pedagógica, estaba dictando un curso a docentes, y recordé una historia, la traje a cuenta… Ese fue el momento de quiebre en mi vida, vi, sentí que la gente dejaba de escucharme para oírme. Sus miradas cambiaron, se abrió un paréntesis de espacio tiempo que nos envolvió…
A partir de entonces me aboquéé de lleno al estudio de la narración

C.- ¿A qué objetivo te enfrentas cuando cuentas una historia?
No creo que deban tenerse “objetivos” al contar una historia.
Quizás si tenga una intención, por ejemplo cuando narro textos sobre memoria o de restitución de identidades, mi interés allí es mantenerla viva, darla a conocer especialmente quienes no pudieron vivenciar ese tiempo, entramar textos, tejer con la historia la falta de una memoria colectiva. Si hubiese algún objetivo este sería el disfrute y el convite

C.- ¿Cuándo cuentas historias te inclinas por un tema en particular, o te da lo mismo contar un cuento u otro?
Creo que lo importante es que la historia y yo nos encontremos, que reverbere y resuene en mí. Desde ese lugar surge el placer por contarla.


C.-Desde el punto de vista de la responsabilidad del mensaje, ¿crees que la narración oral está ejerciendo el mismo papel de observador y cuestionador de la realidad, que en sus momentos de esplendor tuvo el teatro?
No lo creo. Una elige las historias porque le resuenan, descreo de la “responsabilidad” del mensaje. Si reconozco cierta intencionalidad en la selección de determinados textos, cuando estos están articulados dentro de un espectáculo, pero ahí estaríamos hablando de un criterio artístico de selección para provocar determinada emocionalidad en el espectador.
Creo que en todo caso que la historia que elijo, me representa y como tal representa mi postura ideológica. Pero pretender un “mensaje” es demasiado y me excede.


C.- ¿Cómo ves el desarrollo de la narración oral en América o en tu país ¿Son, todos los que en Argentina cuentan historias, narradores orales, o, al igual que sucede en otros países, según los conocedores del tema, existen quienes utilizan el espacio como pretexto para realizar otras actividades emparentadas con lo escénico?
No podría dar cuenta desarrollo de la narración oral en América, porque realmente no lo conozco la totalidad del movimiento. Quizás podría trazar cierto paralelismo, dado que con algunos colegas de países latinoamericanos coincidimos en la misma preocupación, con lo que sucede mi país,
hay una cierta proliferación de narradores que se lanzan a narrar, sin las herramientas necesarias luego de hacer un curso bastante corto. Muchos lo hacen porque les permite conocer gente y vincularse socialmente, otros lo hacen desde la pasión, y también que hay muchos que cuentan porque es la forma más rápida de subirse a un escenario. Lo hacen con una liviandad preocupante, confunden la narración con el stand-up, el monólogo, la anécdota, utilizan con exacerbación el recurso de interpelación o el arengamiento, confundiendo lo teatral con la sobreactuación. No es ese el lugar que yo no quisiera para la narración. Quisiera que fue regla, lo que muchos otros narradores hacemos: estudio metódico, ética, exploración e investigación y mucha lectura


C.- ¿Los organismos culturales del estado de tu país promueven la narración oral como actividad con identidad propia, o la incluyen como parte accesoria de otras disciplinas artísticas?

Lamentablemente no hay organismos culturales en Argentina que promuevan la actividad de la narración oral como un arte, una disciplina propia ni tiene un status académico, es una verdadera lástima no sé no se incluya en otras disciplinas artísticas o profesionales.
Existen si dos premios uno nacional “Pregonero” y otro Latinoamericano “La hormiguita viajera”, que podría decirse que funcionan como estímulo. Haberlos ganado (“Pregonero” –por labor en radio 2015- “La hormiguita viajera” -narración oral 2014 y mejor espectáculo de narración 2015- ) implicó en mi un compromiso mayor para sostener el mérito de haberlos recibido.

C.- ¿Hay unidad en el movimiento de narración oral en Argentina? 
No hay un movimiento de narración que nos agrupe.

C.- ¿Temes que te critiquen? ¿Temes hacer crítica?
Eso de temer que me critiquen y temer hacer crítica es todo un tema.
Siempre van a criticarte, siempre. Por tanto no temo ser criticada, ni hacer críticas, si intento ser asertiva al hacerlas. A veces soy extremadamente aguda al criticar, pero soy tan aguda con quien critico como conmigo


C.- ¿Qué crítica le harías al movimiento de narración oral de Argentina? ¿Cómo ves el futuro del movimiento de narración oral en Argentina?
Una crítica al movimiento de la narración oral en mi país, sería en realidad poner de manifiesto que no es un movimiento, que no hay una formación académica. Lamentablemente hay gente sin ética que rompe el mercado, que sin la formación suficiente ofrece sus servicios cobrando muy poco o trabajando gratis. Y creo el gran problema es la falta profesionalismo de formación de base.


C.- ¿Qué opinas de ti misma?
Que soy una trabajadora de la palabra, qué día a día se esfuerza por hacer mejor su oficio.
Muchas gracias Germán por esta charla/ entrevista  

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