Entrevista a Celina Andaló

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Entrevista a Celina Andaló
Narradora oral y Promotora de la narración oral en Argentina

C.- ¿Quién eres tú, según tú?
C. - Soy una actriz que narra
C. - ¿Vienes del teatro?
C. – Sí. Desde que tengo 14 años estoy vinculada a las artes escénicas. Realicé dos carreras, una de Actuación y otra de Dirección y Puesta en Escena, ambas en la Escuela Municipal de arte Dramático de la Ciudad de Buenos Aires. Trabajé como actriz, cómo asistente de dirección, como directora y escribí 3 obras de teatro.
C.- ¿Crees, como lo sostienen algunos que el teatro está en crisis y que por esa razón muchos de quienes provienen de él se han dedicado a la narración oral?
C.- Siempre se dice que el teatro está en crisis. Sin embargo no creo que el teatro se encuentre en crisis. En Buenos Aires, ciudad en la que vivo, hay funciones de teatro de lunes a lunes. Esto no estaría hablando de una crisis. Sin embargo no podemos afirmar que todos los espectáculos tengan público, ni que sus actores vivan de la actuación. Quizá solo prueba la necesidad que hay de seguir haciendo teatro de estar conectados con el arte, aún sin ganar dinero.
En el caso de los teatreros creo que nos volcamos a la narración cómo una manera de seguir transitando un hecho artístico sin el “peso” de hacer teatro. Entiendo por peso a ensayar con otros actores, buscar sala, financiamiento, producción para utilería, vestuario, escenografía, música original, etc. Ese traspaso de los actores a la narración oral es un hecho ya que, a mi entender, la narración oral resulta un lugar de mucha más calma en donde los proyectos pueden ser concretados más fácilmente. Se requiere de menos dinero, menos tiempo de ensayo, puede llevarse a cabo con uno mismo y los frutos, llámese retribución económica, convocatoria de público, espacios donde representar, se pueden encontrar más rápidamente.
C.- Hay quienes afirman que la narración oral es una especie de sustituto del teatro. ¿Coincides con esta aseveración?
C No, no creo que la narración sea un sustituto del teatro. Creo que es un hecho artístico en sí misma, semejante al teatro.
La gran diferencia del teatro y la narración oral es que en la narración quitamos la cuarta pared con la que trabaja el arte dramático y podemos involucrar al espectador, hacerlo partícipe, tenerlo en cuenta.
Ese ida y vuelta en ese aquí y ahora es lo maravilloso de la narración oral.
C.- ¿Para qué crees que debe servir la narración oral?
C.- Creo que la narración oral es una herramienta de cambio enorme. Con algo tan sencillo como un cuento podemos hacer vibrar al espectador, podemos conmoverlo, podemos despertarlo, hacer que tome conciencia, emocionarlo y hacerlo reír. Creo que la narración oral es un puente para no perder la memoria, para recuperar nuestras raíces, para estimular la lectura y la escucha, para quedarse pensando.
C.- ¿Cuánto hace que narras oralmente?
C.- Narro hace 8 años


C.- ¿Recuerdas el momento en que contaste por vez primera una historia?
C.- La primera historia que narré fue la leyenda de “El Coquena”, un relato del norte argentino que también se conoce en Bolivia. Sentí tanto placer y me sentí tan a gusto que no quise dejar de hacerlo. Y de hecho no lo hice. Desde hace 8 años sigo contándola ininterrumpidamente.
C.- ¿Cómo llegaste a la narración oral? ¿Fue por coincidencia, por gusto después de ver un espectáculo, o como consecuencia de un proceso?
C.- Mi entrada a la narración oral fue casual, paulatina y sin expectativas de convertirme en narradora. Pensaba que la narración era “vieja” y “aburrida”
Comencé a trabajar con una narradora haciendo ferias de libros en escuelas. Allí empecé a leer libros para chicos, primero en voz alta, luego memorizando algún cuento y finalmente eligiendo repertorio. Sin darme cuenta me fui convirtiendo en narradora. Desde ese momento nunca dejé de trabajar como narradora. Es el día de hoy que puedo decir que vivo de la narración oral.
C.- Cuéntanos un poco sobre tu experiencia en ese momento. ¿Qué sucedió en tu vida?
C.- Mi vida cambió radicalmente, cómo comentaba anteriormente. Yo venía de experiencias teatrales con mucha gente, complicaciones con los actores por motivos ajenos a lo artístico, algo saturada de no poder llevar a cabo hechos artísticos sin que mediara el “sacrificio” y la “lucha”. Cuando encontré la narración oral o ella me encontró a mí, sentí que éramos la una para la otra. Una de las cosas que más me sedujo de la narración fue lo fácil que me resultaba, comparada con las experiencias teatrales y el placer que me causaba.
Una de las sorpresas que me deparó la narración oral fue el contacto con los niños. Anteriormente había hecho algunas cosas para chicos, pocas, ya que no era un público que me sedujera especialmente, quizás todo lo contrario. Y fue algo extraordinario lo bien que me sentía con niños, la buena onda, el ida y vuelta que logré con ellos. Me han hecho divertir y emocionar muchísimo. Todavía lo hacen.
C.- ¿A qué objetivo te enfrentas cuando cuentas una historia?
C.- Cuando me encuentro en etapa de preparación de un cuento busco que las palabras sean las justas, precisas y concretas. Una de las cosas que aprendí estudiando con Ana María Bovo es evitar el “rococó” en los textos, no sobrecargar el relato con descripciones que poco aportan a la acción, no hablar de más. “No hablar de más”, creo, es una de las cosas más importantes a la hora de contar.
Pensando en el público mi objetivo es encantarlos, seducirlos, introducirlos en el cuento y que salgan de este mundo por un rato.
C.- ¿Cuando cuentas historias te inclinas por un tema en particular, o te da lo mismo contar un cuento u otro?
C.- No busco temas que me interesen, sino historias que me atrapen.
A la hora de encontrar un texto lo más importante es que me “enamore”. Que se quede en mi cabeza pensándolo, imaginándolo, viéndolo. Cuando eso ocurre los textos me “toman” y no puedo dejarlos.
Así que no me da lo mismo contar un cuento que otro.
Me gustan las leyendas de cualquier tipo y color, aunque adaptadas y estilizadas. Y a la hora de narrar para chicos por ejemplo, suelo elegir textos que tengan algún costado humorístico. Me encanta sacar una sonrisa e incluso carcajadas. Me gustan los cuentos con sorpresa y me gustan los cuentos que emocionan.
C.- Desde el punto de vista de la responsabilidad del mensaje, ¿crees que la narración oral está ejerciendo el mismo papel de observador y cuestionador de la realidad que en sus momentos de esplendor tuvo el teatro?
C.- No sé si la narración puede comparar su esplendor con el del teatro, al menos por ahora, pero sí que hay voces que se escuchan y que pugnan por ser replicadas.
En Argentina durante la última década, el gobierno impulsó mucho la lectura en niños y jóvenes. Hizo convenios con editoriales desde las más pequeñas hasta con las multinacionales para editar libros y enviarlos a las escuelas de todo el país. Impulsó que las bibliotecas de las escuelas y las bibliotecas populares tuvieran títulos muy variados como libros álbum, libros de divulgación científica, cuentos, novelas, poesía, las obras completas de Julio Cortazar, textos de Gelman, Borges, autores nacionales y extranjeros. En ese tiempo era fantástico llegar a una escuela de provincia y ver los libros hermosos que tenían. Los narradores entonces, teníamos acceso a más cuentos para contar.
Creo que la narración oral está transitando un camino para ser reconocida como un hecho artístico. En este fortalecimiento es dónde podemos comenzar a sentir que la narración oral tiene peso y voz, opinión y participación en la cultura, el arte y la política de nuestro país.
En Argentina desde hace por lo menos 15 años los narradores tenemos mucha llegada a los niños y en muchísimos eventos privados y públicos se piensa en la participación de los narradores.
Probablemente estemos colaborando con el resto de las artes para cambiar el mundo.
C.- ¿Cómo ves el desarrollo de la narración oral en América?
C.- Creo que la narración oral en América Latina es muy fuerte. No tengo autoridad para hablar del tema pero veo que está viva, late y se expande con mucha intensidad.
C.- ¿Cómo ves el movimiento de narración oral en tu país.
C.- En los últimos 15 años la narración oral creció, se propagó y se multiplicó en cada punto del país. Creo que ayudada, cómo comenté anteriormente, por los planes del gobierno de fomentar la lectura y con ello a los narradores.
Estamos en la búsqueda al igual que en otros países de profesionalizar nuestro trabajo. Este paso sería de suma importancia para situar a la narración oral en el lugar artístico que se merece y que los narradores seamos reconocidos como trabajadores de la cultura y el arte con todo lo que eso implica.
C.- ¿Son, todos los que en Argentina cuentan historias, narradores orales, o, al igual que sucede en otros países, según los conocedores del tema, existen quienes utilizan el espacio como pretexto para realizar otras actividades emparentadas con lo escénico?
C.- ¿Qué es un narrador oral? ¿Todo aquel que narra es narrador? ¿Qué lo hace a uno narrador?
Me lo pregunto para entender y confirmar que los espacios están en permanente movimiento y son permeables de invasiones.
En Argentina muchos narradores venimos del teatro por lo tanto a la hora de montar un espectáculo de narración oral no podemos dejar de lado la actuación, el montaje, las luces, la puesta en escena, los elementos constitutivos del arte escénico.
Muchos espectáculos que se denominanteatrales están basados en la palabra casi exclusivamente, tienen exceso de palabras y poca acción; y la narración está comenzando a tener más acción.
En fin cualquier pretexto es bueno a la hora de entrelazar “haceres” artísticos, sin definiciones ni bordes.
C.- ¿Existen en tu país promotores sociales de la narración oral, o son todos los que hay, promotores de ésta con intereses comerciales?
C.- En mi país la narración oral, creo está más emparentada con promotores sociales que con intereses comerciales. Amén de que los actores y actrices nos volquemos muchas veces a la narración oral para poder vivir del arte, hay muchas actividades culturales y sociales en donde se programan narradores, por suerte cada vez más.
C.- ¿Los organismos culturales del estado de tu país promueven la narración oral como actividad con identidad propia, o la incluyen como parte accesoria de otras disciplinas artísticas?
C.- Vuelvo a referirme a Buenos Aires y sí, creo que se incluyen como parte accesoria a otras disciplinas artísticas, pero se incluyen.
Muchas personas no saben que es la narración oral y la confunden con escribir textos. De modo que su incorporación en actividades artísticas hace que poco a poco vayamos posicionando a la narración oral como hecho artístico en sí misma. Creo que todavía no tiene identidad propia para la gente común, como lo puede tener el teatro. Pero vamos paso a paso intentando que se sostenga a sí misma.
C.- ¿Hay unidad en el movimiento de narración oral en Argentina, o se encuentra éste dividido en agrupaciones que compiten entre sí por la supremacía, tal como hemos detectado que sucede en otros países?
C.- Viniendo del teatro veo a la narración oral mucho más amigable. Quizás porque todavía la narración oral, al menos en Buenos Aires es mas amateur que profesional.
Hay varias agrupaciones y escuelas de narradores que vienen trabajando hace mucho tiempo. El año pasado creamos un Colectivo de Narradorxs Orales de Argentina con la intensión de agrupar a narradores de todo el país como así también agrupaciones y asociaciones vinculadas a la narración, la lectura, la infancia, el arte, con el objetivo de mejorar el trabajo, los cachet, la inclusión en planes de fomento o subsidios estatales, etc.
Creo que hay unidad o en eso estamos.
C.- Conocemos algunos detalles de tu trabajo con población infantil. Cuéntanos cómo lo haces, y qué pretendes lograr con el mismo desde el punto de vista del desarrollo de la narración oral.
C.- Cómo comenté más arriba mi relación con el público infantil fue casual y sin ninguna expectativa de trabajar con niños.
Si tuviera que definir mi trabajo con los niños te diría que en principio no les temo. Muchos narradores tienen miedo del público infantil. ¿Por qué? Porque los niños son sinceros y verdaderos, si algo no les gusta o no se sienten atraídos se levantan y se van. Y eso es muy difícil de asimilar.
Cuando preparo un cuento con temática infantil, yo no pienso en que se lo voy a contar a un niño, yo pienso en un público mucho más amplio y antes que nada busco que me guste a mí misma.
Otra de las cosas que me resulta primordial a la hora de contarles cuentos a los niños es poder escucharlos. Los chicos quieren contarte las sensaciones o ideas que les surgen cuando contás un cuento. En ese punto hay una línea sutil que se encuentra sólo transitándola y es hasta donde los escuchas y hasta donde seguís con el cuento.
Me encanta preguntarles cosas a los chicos mientras narro. Para darte un ejemplo y volviendo a la leyenda de El Coquena. Comienzo contándoles que es la historia de un pastor y les pregunto qué es un pastor. Muchos dicen que es un pastor de ovejas, cosa que es así en el cuento, otros dicen que es un pastor de la iglesia, algunos que es un perro y muchos dicen que es “alguien que corta el pasto”. Esa acepción de pastor es algo de su propia asociación e imaginación. La primera vez que un niño dijo “ese” pastor para mí fue grandioso. Entendí que hay que respetar sus asociaciones e ideas sin criticarlos ni burlarse. Hay que permitirles asociar libremente y no corregirlos desde el lugar de está mal lo que decís. Al contrario hay que dejarlos pensar, crear y poder manifestarse.
Me gusta pensar que contando cuentos estás sembrando palabras, ideas, conceptos, imágenes, preguntas, dudas, imaginación.
Los niños disfrutan si vos disfrutás.
C.- ¿Temes que te critiquen?
C.- No. Cuando una crítica es constructiva bienvenida sea.
C.- ¿Temes hacer crítica?
C.- Al contrario. No puedo con mi genio y muchas veces opino sin que me pregunten. Así que temo más a mis críticas que a mis críticos.
C.- Sea cual fuere tu respuesta a la pregunta anterior, explícanos la razón de la misma.
C.- No puedo dejar de lado mis 30 años de teatrera. Tengo un ojo bastante crítico. Aunque a la hora de hacer una crítica siempre busco que sea para mejorar. Claro que todo es tan subjetivo que muchas veces criticar y ser criticado nada tiene que ver con lo que uno espera o quiere. A la hora de criticar debemos saber hasta dónde y ponernos en lugar del otro, viendo sus talentos, limitaciones y muchas veces tener en cuenta simplemente el gusto personal.
C.- ¿Qué crítica le harías al movimiento de narración oral de Argentina?
C.- No le haría críticas, sino más bien me propongo pensar en voz alta.
La narración oral está en un momento de mucho auge y muchas personas desean contar cuentos. Hay algo en ese deseo que nos habla de la necesidad de escuchar, contar, hurgar, opinar y está muy bien encausar esos deseos. Pero al mismo tiempo veo una falta de personalidad en los narradores, algo así como clonar a los maestros. En este punto y al igual que cuando comencé a narra veo a los narradores algo anticuados y viejos. Vacios de opinión y muy poco arriesgados.
C.- ¿Cómo ves el futuro de la narración oral en América?
C.- La narración no para de crecer y eso es excelente. La veo madurando, inquieta y en permanente movimiento.
C.- ¿Cómo ves el futuro del movimiento de narración oral en Argentina
C.- En Argentina la narración está creciendo a pasos agigantados, en este andar habría que preguntarse para qué narramos, qué queremos decir, hacia dónde vamos.
Como trabajadores de la cultura tenemos que saber que poseemos una herramienta de cambio enorme y la búsqueda sea probablemente dotar de contenido e ideas a los relatos, no dejarlos vacios, usarlos en el buen sentido para cambiar o abrir cabezas.
C.- ¿Crees que la narración oral en una actividad en permanente crecimiento?
C.- Absolutamente.
C.- Sea cual fuere tu respuesta a la pregunta anterior, explícanos, por favor, la razón de la misma.
C.- La narración es un hecho vivo, al igual que el teatro, por lo tanto el movimiento es permanente y al ir sumando a distintos actores de la cultura y el arte la narración van mutando, la vamos maleando, la vamos entendiendo como un espacio vital.
C.- ¿Te queda algo por decir?
C- Gracias por invitarme a hacer esta entrevista, me estimuló mucho a reflexionar sobre la narración oral.
C.- ¿Qué opinas de ti misma?
C.- Voy a dejar la humildad de lado. Pienso que soy una gran narradora.

 

 


 

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