Entrevista a José Campanari

Escrito por Germán Jaramillo Duque el . Publicado en Main
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Entrevista a
José Campanari – Narrador Oral argentino
Por: Germán Jaramillo Duque


Síntesis biográfica



Autor y contador de historias, actor, director teatral, coordinador de laboratorios sobre el arte de contar historias y creatividad.

Nieto de inmigrantes italianos que me enseñaron a olvidar.

La curiosidad me llevó a las artes escénicas y después de varios años navegando por ellas, desembarqué en el arte de contar historias de viva voz.

Desde 1990 transito este oficio desde el crear y contar historias.

Me encanta estudiar los entresijos de este arte, lo que me lleva a generar un discurso teórico que aplico en mi trabajo como formador y ha quedado plasmado en el libro "EL ANFITRIÓN, EL COCINERO Y EL ARTE DE CONTAR HISTORIAS DE VIVA VOZ" editorial Palabras de Candil.

Los caminos de las historias me han llevado por Argentina, Uruguay, Colombia, Perú, Ecuador, México, Portugal, Francia, Italia y España (país donde resido desde 1999)


C.- ¿Quién eres tú, según tú?

J.-  Un nieto de inmigrantes italianos que llegaron a Argentina, lo que me lleva a pensar que si el barco hubiera llegado a China yo sería chino. Así que soy un argentino por causalidad, que anda entre mares y cielos, de un lado a otro buscando su identidad.

En esta búsqueda personal trato de construir mi historia, de manera creativa, en mi trabajo de actor, director teatral, autor, contador de historias, formador y por cuando sendero me lleve por un paisaje artístico.

C.- ¿Vienes del teatro?

J.-Sí. (Esto ya responde a la pregunta, perdón si me excedo con la respuesta)

Comienzo mi formación teatral sobre principios de los ochenta.  Tomo clases de actuación, expresión corporal, danza, teatro-danza, dramaturgia, clown, creatividad en escena.

He trabajado y trabajo como actor y director teatral, además de mi tránsito por el arte de contar historias de viva voz, entre otras cosas más,

C.- ¿Crees, como lo sostienen algunos que el teatro está en crisis y que por esa razón muchos de quienes provienen de él se han dedicado a la narración oral?

J.-  Creo que la gente se acerca a la narración oral desde distintos ámbitos y por diferentes motivos, como en todas las artes.

El tema no es desde donde se acercan sino ser consciente de cuáles son los motores o motivos.

Todo lo que haga crecer la búsqueda y desarrollo de este oficio ¡BIENVENIDO SEA!

Lo que solo sea temporal y por motivos de beneficio  inmediato ¡QUE APROVECHE!

C.- Hay quienes afirman que la narración oral es una especie de sustituto del teatro. ¿Coincides con esta aseveración?

J.-  La narración oral es una forma de expresión que da origen al teatro. No sé si hablar de sustituto o de volver a los orígenes.

Creo que la narración oral (en su formato actual) es una disciplina escénica muy joven y que de a poco ha de hacerse un lugar con identidad propia dentro de las artes escénicas.

C.- ¿Para qué crees que debe servir la narración oral?

J.-  Uf, para muchas cosas.                     

Para exorcizar los temores, mantener viva la cultura ancestral, comprender la vida.

Para responder los misterios del origen de las cosas, los fenómenos naturales, los miedos, la vida, la muerte, el amor, el destino, para mantener viva la memoria colectiva y fortalecer la individual. Pero fundamentalmente para disfrutar del encuentro que se produce entre quien cuenta y quienes escuchan y saciar la sed de sabiduría de una manera lúdica y, porque no, festiva.

C.-  ¿Cuánto hace que narras oralmente?

J.-  Narro de manera consciente desde el año 1990. Me refiero a formar parte de la gente que desarrolla este oficio de manera profesional.

C.- ¿Recuerdas el momento en que contaste por vez primera una historia?

J.-  Si (como la pregunta siguiente me permite ampliar esta respuesta me quedo solo con esta afirmación)

C.- Cuéntanos un poco sobre tu experiencia en ese momento. ¿Qué sucedió en tu vida?

J.-  Mi primera vez fue sobre finales de los ochenta en un maratón de cuentos de la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires.

Ya estaba trabajando con dos narradoras en la exploración del uso del lenguaje no verbal en la narración oral. Y conocía algunas de las personas que en aquel momento transitaban este oficio en Argentina. Pero aún no había hecho más que escuchar historias e investigar el lenguaje no verbal relacionado con este oficio. Era un curioso que asomaba un poco más que la cabeza para entrar tímidamente al juego de contar.

Esa primera vez subí a contar, mire al público, me puse a desarrollar una historia que supuse que duraría como mucho cinco minutos y ahí estuve algo más del tiempo previsto.

Según contaba me iba inundando de imágenes como si estuviera viendo una película y me limitaba a seleccionar lo que más me seducía y contarlo.

El público estaba conmigo, metidos todos en esa película o bien cada cual en la suya, Pero tenía la clara sensación que eso que estaba sucediendo era una construcción creativa entre todos y eso me pareció alucinante. Esta sensación es la que me llevó a plantearme ser contador de historias.

C.-  ¿A qué objetivo te enfrentas cuando cuentas una historia?

J.-  El objetivo base es entretener. Emprender un viaje con las personas que escuchan para que todos hagamos un mismo recorrido, pero cada quien mirando por su propia ventanilla.

No me gusta dejar un mensaje claro en forma de moraleja, pero si compartir mi manera de mirar el mundo.

C.-  ¿Cuando cuentas historias te inclinas por un tema en particular, o te da lo mismo contar un cuento u otro?

J.-  Generalmente cuento historias que transcurren en el barrio de Chacarita, lugar donde nací, crecí y aprendí las cosas básicas de la vida.

Cuando cuento historias que trascurren en otros paisajes, de todos modos tengo la misma mirada y llevan la impronta del barrio.

C.-  Desde el punto de vista de la responsabilidad del mensaje, ¿crees que la narración oral está ejerciendo el mismo papel de observador y cuestionador de la realidad, que en sus momentos de esplendor tuvo el teatro?

J.-  Creo que todo artista es un observador y cuestionador de la realidad, que este es su motor para desarrollar su arte. Incluso lo que se llama teatro comercial se alimenta de la realidad y la revisa para hacer una producción de algún tipo. La narración oral no es ajena a esto y no se limita a momentos de esplendor o de crisis.

C.-  ¿Cuentas cuentos de autor, de tradición oral, o sólo los que escribes?

J.-  Cuento las historias que invento. Generalmente no las escribo. Tengo apuntado un boceto en algunos casos, un pequeño guión en otros, nada en su mayoría.

Algunas historias, las que se van a los dedos y no tanto a la lengua, las escribo y en algunos casos están publicadas.

Son pocas las historias que pertenecen a ambos mundos, pero es diferente la versión oral que la escrita. La oral se acomoda a mí según el momento vital en el que me encuentro y el diálogo con quienes escuchan. La escrita es sigue igual y se modifica según quien la lee (ya sin mi intervención en acción)

C.-  ¿Crees en la narración oral como un medio de estímulo para conducir a la lectura?

J.-  La narración oral, históricamente, es anterior a la escritura. Por tal motivo en su revisión actual se está investigando que relación puede haber entre el escuchar cuentos contados y la lectura.

No creo que sea un medio de estímulo a la lectura direccional. La narración es un acto compartido, social, de relaciones entre personas, de encuentro. Y la lectura es una actividad individual en estado de recogimiento.

Es posible que quienes escuchen historias contadas de viva voz, sientan curiosidad de acercarse a otras historias y esto lo lleve a la lectura y/o a seguir siendo buenos escuchadores.

Puede ser una herramienta como tantas otras. Pero no creo que sea uno de los objetivos principales de la narración oral conducir a la lectura.

C.-   ¿Por qué cuentas historias?

J.-  Cuando me encontré con este oficio estaba en plena búsqueda de lo que hoy se llama teatro gestual. Fue muy placentero abrir la boca y sentir que dentro de mí había historias que podían ser contadas de esta manera.

Con el tiempo también lo relacioné con salir de una época de la historia de mi país en la que en el obelisco se podía leer un cartel que decía “EL SILENCIO ES SALUD”.

Siento que cuento porque creo que es más saludable el compartir las historias que quedarse en silencio por miedo.

Aunque el silencio es todo un tema en este oficio, no todo es voz y palabra.

Pero un silencio que diga cosas, claro.

C.-  ¿Para qué cuentas historias?

J.-  Como decía antes para entretener. Para compartir mi punto de vista. Para jugar con la metáfora.

La narración oral es un oficio que tiene que ver con la sabiduría y creo que esto de contar me ayuda a reconocerme en lo que sé y en las dudas que tengo.

C.-  ¿Cómo ves el desarrollo de la narración oral en América?

J.-  No soy un investigador en este tema.

Estuve en diferentes países de América contado historias, coordinando laboratorios y formando parte de mesas redonda. En encuentros, festivales, congresos. Pero me parece que no es suficiente como para dar mi opinión al respecto.

Pero creo que la narración oral contemporánea es un arte muy joven y que está en vías de crecimiento, revisión, investigación y reformulación. Y en cada país este proceso está en un punto distinto.

C.-  Sabemos que llevas ya muchos años fuera de Argentina, sin embargo queremos conocer tu opinión acerca de cómo ves el movimiento de narración oral en tu país.

J.-  En el 2014 estuve en dos ocasiones por Buenos Aires, tanto en la ciudad como en algunos lugares de la provincia.

Veo que hay mucha gente contando, dando talleres, abriendo lugares para la narración, generando espacio de encuentro para la formación y la reflexión.

Podría decir que por el momento goza de buena salud. Aunque me parece que aún no hemos encontrado una definición que satisfaga a todas las personas que desarrollan este oficio (y aquí no me refiero solo a Argentina), por lo que si bien el movimiento se demuestra andando, no hay un camino común por donde andar y cada quien anda por el camino que va abriendo.

C.- ¿Son, todos los que en Argentina cuentan historias, narradores orales, o, al igual que sucede en otros países, según los conocedores del tema, existen quienes utilizan el espacio como pretexto para realizar otras actividades emparentadas con lo escénico? 

J.-  Como decía en la respuesta anterior creo que aún no sabemos  a ciencia cierta que es la narración oral. Por lo cual cada quien la aborda desde donde puede, desde donde sus intereses le llevan y con los objetivos propios de cada persona más que los generales del oficio.

Esto algunas veces confunde un poco. Pero creo que por el momento lo más importante es que pensemos en la calidad de lo que hacemos, mientras nos seguimos preguntando ¿de qué va exactamente esto que hacemos?

C.- ¿Mantienes contacto permanente con narradores orales de tu país, o éste solo se da con cada regreso?

J.-  Ambas cosas, aunque en realidad mantengo contacto en profundidad con algunos pocos. Cada vez que regreso me encuentro con gente nueva, con nuevas miradas y en algunos casos tengo la posibilidad de tener alguna que otra charla. Esto me enriquece. Soy un curioso investigador de los entresijos  de este oficio y escuchar otras miradas me hace poner el ojo desde distintos puntos de vista.

Por motivos de tiempo, más que de ganas, suelo encontrarme con gente con la que coincidimos bastante en nuestras miradas y en considerar que aún estamos construyendo esta disciplina escénica. Un antiguo oficio que debe adaptarse a los tiempos que corren sin perder su entidad.

C.-¿Qué sabes acerca de si los organismos culturales del estado de tu país promueven la narración oral como actividad con identidad propia, o la incluyen como parte accesoria de otras disciplinas artísticas?

J.-  No se le puede pedir a los demás que nos pongan en un lugar u otro, cuando nosotros mismos (quienes desarrollamos este oficio) no sabemos muy bien donde encajarlo.

Algunos organismos, para promover su discurso, utilizan la narración oral. No es una particularidad, también se utilizan otras artes con estos fines.

Si aún no hemos logrado definir la narración oral como una disciplina artística, quienes la promueven hacen lo que pueden o consideran más adecuado.

C.- ¿Crees que existe unidad en el movimiento de narración oral en Argentina, o se encuentra éste dividido en agrupaciones que compiten entre sí por la supremacía, tal como hemos detectado que sucede en otros países?

J.-  En todo movimiento hay intereses generales e intereses personales. Lo que hace que dentro de un mismo movimiento haya distintas direcciones para donde caminar.

No creo que en los movimientos sin competencia, el tema es saber si esta competencia tiene como objetivo un crecimiento general o solo se limita al interés personal y económico.

Si competimos para ser mejores, y nos enriquecemos de los logros de los demás para medir los nuestros en el ámbito artístico, bien.

Si solo nos quedamos en competir para ser más conocido que los demás y acaparar los espacios en beneficio comercial, que pena ¿no?

C.- Cuál ha sido tu papel en el desarrollo de la narración oral en Argentina. Contribuye con la historia contándonos un poco acerca de cómo empezó todo.

J.- Cuando me encuentro con la narración oral el camino ya estaba empezado. Yo aporto mi pequeño grano de arena en dos aspectos:

Por un lado solo cuento historias de creación propia (cosa poco habitual en el momento que empiezo mi camino por este arte)

Y por otro lado investigo desde la práctica y la teoría cual sería un camino posible en la formación de las personas que quieren desarrollar este oficio.

Entiendo que este es mi aporte, aunque no sea el único interesado en estas búsquedas.

Creo que mi granito de arena no es exclusivo del desarrollo de la narración oral en Argentina porque, por esas cosas de la vida, he andado por varios países compartiendo mi saber, ni mucho ni poco, simplemente el propio.

(Esto es lo que pienso que es mi aporte, pero sería bueno saber cómo se ve desde fuera)

C.-  Suponemos que el tiempo que llevas viviendo en España te permite dar opiniones acerca de cómo se desarrolla el movimiento de narración oral en dicho país. ¿Qué ha pasado con la narración oral en los años de crisis?  
J
.-  Pues aquí el movimiento no se diferencia sustancialmente con el de otros países.

Como dije en alguna respuesta anterior, creo que estamos haciendo camino al andar y en cada país se está en un momento diferente del camino, pero queda mucho por hacer.

La crisis trae sus cosas buenas y sus cosas malas. Por un lado baja sustancialmente las posibilidades de trabajar de manera digna y cobrar lo que nuestro trabajo se merece. Por otro lado genera cierto alto en el camino y una necesidad de buscarse la vida desde otras maneras. Esto abre las mentes, lleva a la reflexión.

¿Tiempos malos? ¿Tiempos buenos?

Cada tiempo tiene sus pros y sus contras. Y la crisis aporta incertidumbre y desconcierto que muchas veces ayuda a crecer.

C.- ¿Cómo has contribuido con el desarrollo del movimiento de narración oral en España?

J.-  De la misma manera que en Argentina, salvo que aquí llevo quince años. Tiempo en el que me dediqué bastante al tema de formación, coordinando laboratorios sobre el arte de contar historias de viva voz.

Mis pensamientos tuvieron lugar a ser escuchados y compartidos. Mis dudas, mis errores y mis aciertos tuvieron y tienen cabida en el discurso general  que pulula por el aire.

Buena parte de todo esto ha tomado cuerpo, con la publicación de mi primer libro de teoría “EL ANTITRIÓN, EL COCINERO Y EL ARTE DE CONTAR HISTORIAS DE VIVA VOZ”, gracias a la editorial Palabras de Candil.

Creo que esto puede ser mi contribución más clara al respecto del desarrollo del movimiento o por lo menos del moverse por las aguas de este oficio.

C.- ¿Qué diferencias estableces entre el movimiento de narración oral de España y de América.

J.-  Lo dicho, en cada lugar se está en punto diferentes del camino.

Pero creo que las búsquedas son parecidas.

Nadamos entre trabajar desde el impulso artístico o desde la demanda que nos plantean quienes nos contratan.

Aún estamos explorando la relación entre la literatura y la oralidad, ya que la literatura es una de las fuentes utilizadas para desarrollar nuestro oficio.

Y en cuanto a formación, seguimos aún más en la historia que en la persona que la cuenta.

Es un oficio que ha comenzado por el final. Creo que estamos dándonos cuenta que sería bueno darle una vuelta de tuerca y reflexionar un poco más sobre el trabajo de formación y entrenamiento de las personas que desarrollamos esto oficio.

Un carpintero antes de construir un taburete, lleva mucho tiempo explorando las herramientas necesarias para poder abordar su trabajo.

Las personas que contamos empezamos por contar la historia y luego nos vamos dando cuenta que quizás tenemos que ajustar nuestra relación con las herramientas necesarias para poder establecer una buena comunicación con quienes escuchan. Empezada la casa por el tejado vamos llegando a los cimientos antes que se derrumbe. Nunca es tarde si la dicha llega.

C.-  ¿Temes que te critiquen?  

J.-  En cuanto te dedicas a una actividad pública, la crítica es algo inevitable.

No temo tanto que me critiquen, porque una buena crítica siempre enriquece, como que no haya una postura empática a la hora de observar y reflexión sobre el trabajo de otro.

Si la crítica es una sentencia puede que haga daño. SI es una reflexión compartida, puede que nos haga crecer.

C.-  ¿Temes hacer crítica?    

J.-  Tengo el mismo pensamiento que en la respuesta anterior. Ya sea el crítico o el objeto de crítica.

C.-  ¿Qué crítica le harías al movimiento de narración oral de Argentina?

J.-  Por criticar algo (no solo al movimiento en Argentina, sino al movimiento mundial de la narración oral) haría una pregunta.

¿Qué particularidad tiene la narración oral sobre las otras disciplinas artísticas para que valga la pena seguir trabajando en ella?

C.-  ¿Cómo ves el futuro de la narración oral en América?

C.- ¿Cómo ves el futuro del movimiento de narración oral en Argentina?

J.-  Una respuesta para estas dos preguntas.

Si pudiera ver el futuro, me pondría un turbante y cobraría millones por ello.

Fuera de bromas.

Pienso que estamos en camino y que el propio andar irá construyendo el futuro, pero  que no podemos pronosticarlo, lo iremos viviendo paso a paso.

C.- ¿Te queda algo por decir?

J.-  Muchas gracias por la entrevista y por el estímulo de ponerme a pensar un poco más.

Y muchas gracias Germán y la gente que hace esta revista, por poner la mirada en este arte, oficio, disciplina artística o  lo que sea.

C.- ¿Qué opinas de ti mismo?

J.-  Que a pesar de todo…soy buena gente. Esto me ayuda mucho a la hora de contar historias de viva voz.      

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