Entrevista a Laura Dippolito

Escrito por Cirnaola el . Publicado en Main
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Entrevista a Laura Dippolito
Narradora oral y Promotora de la narración oral en Argentina

Por: Germán Jaramillo Duque

 

C.- ¿Quién eres tú, según tú?
L.-Una narradora que cuando supo que lo era, encontró en esta actividad un espacio que le abrió la puerta “para ir a jugar”
C. - ¿Vienes del teatro?
L.-No, vengo de la docencia. Estudié profesorado Universitario en Letras y luego realicé un Diplomado Superior en Ciencias Sociales con orientación en N.O como estrategia pedagógica…
Integré un grupo de investigación interdisciplinario que fundó en el año 2000 la Cátedra Libre de Narración oral en la facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata …un genuino bicho de biblioteca…que un buen día acabó invitada a un encuentro de N O en Buga, Colombia, al que llegó completamente muda .Recuerda usted, señor Jaramillo? Fue en noviembre de 2003 y al regresar, esta mujer resolvió que nunca más dejaría de contar.
C.- ¿Crees, como lo sostienen algunos que el teatro está en crisis y que por esa razón muchos de quienes provienen de él se han dedicado a la narración oral?
L.- Pienso que siempre ha existido quien banaliza actividades que desconoce, y desde allí “eligen” cambiar su rumbo, desde la búsqueda de algo “fácil, sin costo y que no necesita más que saber un cuento”;pero sucede en todas las artes…Quienes escogemos la N.O como oficio abrevamos en las artes escénicas como herramientas y saberes indispensables
Al no provenir del Teatro, no puedo seriamente emitir una opinión. Pero en mi trayectoria, he observado que las artes escénicas comparten las crisis de las sociedades que las generan. Así que el estado de crisis, como tal, siempre me ha resultado estimulante, ya que produce interrogantes que me desafían.

C.- Hay quienes afirman que la narración oral es una especie de sustituto del teatro. ¿Coincides con esta aseveración? 
L.- No: son artes escénicas diferentes y como tal es buena cosa evaluarlas y realizar pedagogía al respecto. Los inevitables espacios de cruce me resultan situaciones llenas de potencia creadora, reflexiva. Y las discusiones que se abren permiten contrastar una y otra.
C.- ¿Para qué crees que debe servir la narración oral?
L.- Servir…término que me pone en conflicto. Creo que como un arte escénico. más allá del espacio físico en el que se lleve a cabo, de la situación, etc, la N O. lleva implícita la carga de lo bello, la suspensión del tiempo y del espacio, del “aquí/ahora” mientras el relato ocurre, de la posibilidad de que la percepción transcurra por otros espacios que cotidianamente no podemos/queremos abordar. En esa creación de un mundo suspendido hasta que el cuento acabe, la uno a las demás artes escénicas.
C.- ¿Crees que el ejercicio de la narración oral debe ser competitivo?
L.- Necesitaría establecer los límites del término ”competitiva”. No me parece una buena idea, (como la estoy pensado: complusas, maratones etc) aunque lo que sucede es PÚBLICO y eso es valioso.: a diferencia de selecciones oscuras y poco claras que se dan en convocatorias a festivales en los que se solicita material y no suele haber devolución alguna.
C.- Complementa tu respuesta a la pregunta anterior, sea ésta positiva o negativa.
L.-………
C.- ¿Cuánto hace que narras oralmente?
L.- Como recurso en aula…creo que desde que comencé a ejercer formalmente la docencia (27 años) Escénicamente, a conciencia , 12 años.
C.- ¿Recuerdas el momento en que contaste por vez primera una historia?
L.- sí: un viernes de lluvia, 7:30 de la mañana, invierno. Un grupo de adolescentes rebeldes y mal encarados que no querían saber nada con nada. Y les pedí que cerraran todos los cuadernos. Que ese día no haríamos nada. Y les conté “El almohadón de Plumas” de Horacio Quiroga. Quedaron mudos .Recuerdo la lluvia de fondo. Recuerdo el silencio al final. Recuerdo que no se movieron… y ninguno de nosotros dijo una palabra.
C.- Cuéntanos un poco sobre tu experiencia en ese momento. ¿Qué sucedió en tu vida?
L.- Supe que seguiría por ese camino. Que había hallado una vía alternativa para acercarlos a la belleza de un texto, a la experiencia de la lectura, del contacto con las voces de la maravilla. Y algunos años más tarde, cuando por primera vez, viajé a Buga a mi primer encuentro, sin vestuario ni repertorio, confirmé que iría por allí (por la N.O) toda vez que mi vida me lo propusiera. Y empecé a trabajar profesionalmente para ello.
C.- ¿A qué objetivo te enfrentas cuando cuentas una historia?
L.- A varias a la vez. La de lograr la escucha: primero la mía, de quien tengo enfrente. Hacer silencio en mi interior, para que el mejor cuento posible sea el que yo finalmente narre. Aunque la situación esté previamente acordada y el relato esté acordado, busco mi escucha para entrar a contar en sintonía con quien/enes van a oír la historia. Y luego, inmediatamente, de los que me están escuchando. Luego, al de suspenderme y ponerme al servicio de mi energía. De toda la necesaria para ese instante.
C.- ¿Cuando cuentas historias te inclinas por un tema en particular, o te da lo mismo contar un cuento u otro?
L.- Busco la sintonía con la situación (función, ámbito académico, etc).Y más que un tema en particular, me inclino por una mirada acerca de los temas. Busco la arista que hizo que escogiera ese cuento y no otro. Y definitivamente, ofrezco mi mirada y arriesgo.
C.- Desde el punto de vista de la responsabilidad del mensaje, ¿crees que la narración oral está ejerciendo el mismo papel de observador y cuestionador de la realidad, que en sus momentos de esplendor tuvo el teatro?
L.- Creo que el papel de observador y/o cuestionador es un rol que se elije al escoger un repertorio. No es una entidad abstracta como “el teatro” o “la Narración Oral”, sino quienes le ponemos el cuerpo al decir en escena (sea cual fuere la escena….) .Trabajo desde la certeza de mis elecciones y riesgos. Eso tiene un precio. Y ya, lo pago y trabajo desde mis convicciones, sintiéndome a la vez responsable de mi decir. La Palabra nunca es inocente.
C.- ¿Cómo ves el desarrollo de la narración oral en América? 
L.- Lo veo fuerte: hay festivales, encuentros, espacios y circuitos de trabajo que hace unos años eran impensados. La circulación de artistas y teóricos asegura que la discusión y la formación de Públicos diversos, más la consolidación de los espacios, sea permanente.
C.- ¿Cómo ves el movimiento de narración oral en tu país.
L.- Abriéndose a integrar espacios interdisciplinarios, avanzando en la mirada acerca de la necesidad de la formación y la profesionalización de los narradores. E interviniendo, desde una profesionalización cada vez más en alza, en espacios y acciones relevantes. 
C.- ¿Son, todos los que en Argentina cuentan historias, narradores orales, o, al igual que sucede en otros países, según los conocedores del tema, existen quienes utilizan el espacio como pretexto para realizar otras actividades emparentadas con lo escénico? 
L.- SI. Así es: existen los que utilizan la n.o. como pretexto. Pero eso es inmanejable. Ya que aún hay quienes narran desde un personaje (asumido o no) construido desde la improvisación. Y muy pocos de ellos han teorizado duramente acerca de esta construcción personal. El stand up es también un espacio frecuentado de ida y vuelta por unos y otros. Y la necesidad de recursos y público que justifique los recursos solicitados hace que en ocasiones, los espacios se denominen encuentros/festivales/de ORALIDAD. Esa “sombrilla amplia y de a ratos vaga, que no acaba definiendo nada y acoge todo. Por mucha agua teórica que corre bajo los puentes de los Foros y espacios de discusión, este tema no tendrá puntos de acuerdo, al menos por donde se dirimen las discusiones: en los Festivales.
C.- ¿Existen en tu país promotores sociales de la narración oral, o son todos los que hay, promotores de ésta con intereses comerciales?
L.- Hay promotores/as con genuinos y comprobables voluntariados sociales: por ejemplo: en la última edición de la Feria del Libro, el Ministerio de Educación de la Nación otorgó el premio VIVALECTURA al proyecto de cuentacuentos que desarrollan su actividad en el Hospital Garraham (h. pediátrico de alta complejidad). En mi ciudad, La Plata, el grupo de Narradores Sociales coordinados por Adriana de Biasis, desarrollan su actividad en lugares desfavorecidos. Los proyectos de Extensión de la facultad de Psicología de la Universidad de La Plata, que he integrado, también ofrecen la oportunidad de realizar trabajo de promoción social. Aunque no me opongo al trabajo de los promotores que generan recursos que se vuelcan sobre quienes integran el proyecto. 
C.- ¿Los organismos culturales del estado de tu país promueven la narración oral como actividad con identidad propia, o la incluyen como parte accesoria de otras disciplinas artísticas?
L.- Muy excepcionalmente la N O es invitada como disciplina escénica a participar de festivales de Teatro et alter…. Generalmente está incluida (salvo en los festivales específicos) como una parte menor. Como comenté anteriormente, los actuales festivales de ORALIDAD han ampliado tanto el espectro de artistas que la narración oral como tal no halla demasiadas oportunidades de ser convocada. 
C.- ¿Hay unidad en el movimiento de narración oral en Argentina, o se encuentra dividido en agrupaciones que compiten entre sí por la supremacía, tal como hemos detectado que sucede en otros países? 
L Hay agrupaciones, ghettos, grupos. Somos seres humanos realizando una actividad artística; por lo tanto, somos capaces de poner en acción las mismas miserias que el mundo entero pone en movimiento .Y las mismas maravillas. 
C.- Cuál ha sido tu papel en el desarrollo de la narración oral en Argentina. Contribuye con la historia contándonos un poco acerca de cómo empezó todo. 
L.- Me resulta complejo pensarme como alguien que tiene o tuvo un papel…mi camino es bastante solitario, salvo intervenciones en proyectos disciplinarios en los que se incluye por primera vez una narradora como profesional que aporta saberes y convoca situaciones en el público. Mi papel sería (si fuera alguno) el de mostrar que es posible poner palabras en situaciones límites y demoledoras. He ido por un camino en el que acepté invitaciones a integrar equipos de trabajo que necesitaban poner palabras donde no había sido posible que esta apareciera anteriormente. Creo que esta pregunta habría que hacérsela a otros/as narradores de mi país….
C.- ¿Temes que te critiquen? 
L.- No…. Ya no. Este es mi camino y lo recorro. Aprendí a quién hacer las preguntas. Y aprendí cuáles miradas son las que merecen respeto. 
C.- ¿Temes hacer crítica? 
L.- No. Pero siempre pregunto. No la lanzo asumiendo que alguien espera que yo lo haga. Y respeto la situación como una instancia privada entre dos personas. 
C.- ¿Qué crítica le harías al movimiento de narración oral de Argentina?
L.- Tal vez…tal vez, el de no acompañar algunas acciones no convencionales, ni respaldar espacios poco habituales. 
C.- ¿Cómo ves el futuro de la narración oral en América?
L.- Fuerte, aunque sin poder sostener, y defender en algunas ocasiones, que la N O es una disciplina, un oficio, un arte escénico. 
C.- ¿Cómo ves el futuro del movimiento de narración oral en Argentina?
L .-Fuerte también, amaneciendo en espacios que antes eran impensados. Y creando todo el tiempo espacios para que la N O sea respetada y valorada como arte escénica, como saber teórico, como espacio de saber. 
C.- ¿Te queda algo por decir?
L.- S….algo que cuando me lo explicó un exitoso director de Festivales no entendí. O entendí mal. Esta persona me explicó amablemente que mi repertorio es “de riesgo” y por eso nadie en su sano juicio me llevaría a un festival, por miedo a espantar. La declaración se quedó conmigo mucho tiempo. Y fue tomando el aspecto de una mirada negativa, hasta que entendí: es cierto. Mi repertorio habla del desamor, la violencia, el abandono, los prejuicios, los estereotipos, los diferentes, el machismo, el racismo, la esperanza, la sexualidad, el humor adulto, las mujeres que desean lo que los demás no están dispuestos a otorgarles y luchan, los seres que siguen intentando otra vida y otro mundo posible. Habla de lo que habitualmente no se habla. Y seguramente eso me ha valido (por ejemplo, por escoger una situación) integrar, junto a Inés Grimland, durante dos años y medio, un equipo interdisciplinario compuesto por abogadas, psicólogas, terapistas, y licenciadas en riesgos de trabajo que recorrió el país haciendo jornadas de prevención contra la violencia contra mujeres y niñas. Nosotras, como narradoras, generábamos el espacio para que los relatos personales aparecieran. Y luego cerrar la jornada con una función de un espectáculo muy disfrutado. Entre otros “riesgos”: trabajar en zonas desprotegidas, narrar en espacios inseguros desde todo punto de vista, en espacios con presunción de situaciones de abuso…, funciones en lugares impensados, intervenciones en actividades poco glamorosas….pero riquísimas y llenas de nuevas miradas.
Es cierto: soy una narradora profesional, que ama lo que hace, que se compromete, disfruta y toma riesgos en esta profesión.
Cuando lo entendí, agradecí interiormente al señor tan claro para definirme: necia y riesgosa….Sì. Y ciertamente, no recuerdo haber espantado.
C.- ¿Qué opinas de ti misma?
L.- Que estoy donde deseo estar. Que se nota que narrar me da mucha alegría.Que no le quito el cuerpo. Y que los riesgos corridos valen ,cada uno de ellos, por cada cuento que pude y puedo dejar detrás de mí, al volver al camino…

Gracias por la ENORME oportunidad de que mis reflexiones sean algo que valga ser compartido.

Laura Dippolito

 

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