Entrevista a Stella Maris Zaffaroni

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Entrevista a Stella Maris Zaffaroni
Narradora oral Uruguaya

Por: Germán Jaramillo Duque 

 

 

C.- ¿Quién eres tú, según tú?
Z. -
C. - ¿Vienes del teatro?
Z. - No tengo formación teatral, he actuado en alguna obra de teatro amateur mas, mucho antes de hacerlo, ya contaba cuentos
C.- Hay quienes afirman que la narración oral es una especie de sustituto del teatro. ¿Coincides con esta aseveración?
Z:- No coincido porque pienso que la narración es una disciplina en sí misma. Tiene una forma propia de expresarse y se mueve sin, elementos que en el teatro son imprescindibles. Para contar un cuento solamente se necesita alguien que escuche.
C.- ¿Para qué crees que sirve la narración oral?
Z.- Obviamente es una forma de entretenimiento, lo cual no es todo porque abre un canal de comunicación con el publico. En cuanto a servir, más allá de contar, lo veo como una forma de crecimiento personal, de rescate de valores propios…
C.- ¿Contar cuentos es para ti un simple acto de entretenimiento?
Z.-No, dado que para llegar a ser cuentacuentos hay que lograr reforzar la autoestima, la comunicación consigo mismo, para luego plantarse con soltura ante los demás, creo que trasciende el simple entretenimiento y se convierte en una forma de arte. Para mí, contar cuentos es el arte de la palabra pura, es la palabra hecha arte.
C.- ¿Cómo crees que puede incidir en la conducta de un individuo escuchar relatos?
Z.- ¿En la conducta?, no sé si tiene incidencia salvo la de ampliar su horizonte, mostrarle algo que puede disparar el deseo de hacerse narrador o establecer ese lazo mágico de enamorarse de la forma con que algunos desarrollan sus cuentos, manejan su voz, proyectan su fantasía, evocan imágenes o producen sensaciones.
C.- ¿Ves alguna diferencia entre “echar un cuento” y contar una historia?
Z.- Oh sí, hasta me da risa pensar que alguien crea que “echar un cuento” es contar una historia, son estructuras diferentes.
C.- ¿Cuánto hace que cuentas historias?
Z.- Desde mis 17 años y ahora tengo 72 ¡una vida contando!
C.- ¿Recuerdas el momento en que contaste por vez primera una historia?
Z.- Empecé contando cuentos en el seno de mi familia, la primera vez que conté frente a un público de gente convocado en un sito a ese efecto fue hace unos 11 años. Y mi primera experiencia, frente a una audiencia internacional y fuera de mi país, fue en el Festival de Historias y Leyendas de Buga…
C.- Cuéntanos un poco sobre tu experiencia en ese momento. ¿Qué sucedió en tu vida?
Z.- Pues de esa primera vez, que fue el final de un taller que tomé en Montevideo, resultó que me llegara un mail donde se me proponía que me conectara con Germán Jaramillo y le preguntara si yo calificaba para participar en su festival. Califiqué y fui y de ahí salieron vínculos con otros cuentacuentos y luego me invitaron a participar en otros festivales (Cartagena, Quito, Neiva, Cuba). O sea que me abrió las puertas al mundo de la cuentearía.
C.- ¿Cómo llegaste a la narración oral? ¿Fue por coincidencia, por gusto después de ver un espectáculo, o como consecuencia de un proceso?
Z.- En mi casa se contaban cuentos, a mí me gustaba escuchar y contar. Luego les contaba cuentos a mis hijos. A partir de que estuve separada de mis hijos por 1 año, comencé a escribirles cuentos, cuando nos reencontramos ellos pedían que les contara cuentos y luego fueron los nietos. Un día vi anunciado un taller de narración y lo tomé y ahí me solté y ahora es toda aquella persona que quiera escuchar.
C.- ¿A qué objetivo te enfrentas cuando cuentas una historia?
Z.- Eso depende un poco, si son niños la idea es entretenerlos, si son mayores a divertirlos, a espantarlos jajaja, algunas veces, con los jóvenes, apunto a abrirles la cabeza frente a la consecuencia de sus actos, a los riesgos que se pueden correr cuando el ardo de la juventud hace que se haga primero y se piense después.
C.- ¿Cuando cuentas historias te inclinas por un tema en particular, o te da lo mismo contar un cuento u otro?
Z.- Nunca me da lo mismo un cuento que otro, cada sito, cada audiencia está apta para uno u otro tipo de cuento. Yo miro al público, le “tomo la temperatura” y es ahí cuando decido qué contar. Así resulta que, algunas veces, no cuento lo que había pensado sino otro cuento que viene más al caso.
C.- Desde el punto de vista de la responsabilidad del mensaje, ¿crees que la narración oral está ejerciendo el mismo papel de observador y cuestionador de la realidad, que en cierto momento ejerció el teatro?
Z.- No tengo parámetro para medir eso. En Uruguay es muy poca la actividad que hay de cuentería. No escuché cuentos así mas y acaba usted de modificar algo en mi y ya me pongo a pensar un cuento que observe y cuestione la realidad, ya lo oirá.
C.- Tenemos noticias acerca de los talleres que realizas y cuyo objetivo es despertar nuevas sensaciones en quienes asisten, a través de los cuentos. ¿Qué estrategia usas para lograrlo?
Z.- El primer día de taller, todos terminan con un esbozo de cuento. Desde ese punto de partida cada quién va perfilando su cuento, encontrando su estilo. Porque yo creo que para lograr contar antes hay que “bucear en tu interior”. Hago énfasis en el abandono de todo tipo de competencia, no existe el “Esa persona cuenta mejor que yo”, cada uno tiene una riqueza y una forma de expresarla y, habiendo logrado cada participante hallar su forma, ahora aunque el cuento sobre el que estemos trabajando sea el mismo, van apareciendo las singularidades, los tonos y las formas, van descubriendo su forma de hacer y como eso es lo más difícil, luego contar es simplemente elegir el texto y llevarlo al formato de narración o inventar una historia. Como yo cuento cuentos de mi autoría, les aliento a que rescaten vivencia y las moldeen para que el relato se transforme en un cuento.
C.- ¿Cómo ves el desarrollo de la narración oral en América?
Z.- Veo que hay países que cuentan con apoyo y otros que no lo hacen. Esto incide mucho en el desarrollo de la cuentería y de ahí que unos sean “ricos” en el tamaño de su movimiento y en otros esté estancado. Aunque tengan una gran riqueza de narradores espectaculares que nadie puede escuchar. Acá no hay apoyo, ni oficial ni privado que aliente, apoye o fomente la cuentería, llegaría a decir que ni se la considera como una forma de arte.
C.- ¿Cómo ves el movimiento de narración oral en tu país?
Z.- Pues acabo de decirlo: muy pobre, hay grandes narradores, no hoy apoyo oficial ni privado, los uruguayos no tenemos tradición de escuchar cuentos, cuando se dice “cuentacuentos” entienden que una lee cuentos, ni lo visualizan. Además piensan: uno que es cuentos para niños, dos los cuentacuentos donde encontramos espacio para contar es en escuelas o en hogares para ancianos, gratuitamente, por cierto. Apenas si hay algún teatro o sala donde, con esfuerzo privado, se puedan organizar contadas.
C.- ¿Son, todos los que en Uruguay cuentan historias, narradores orales, o, al igual que sucede en otros países, según los conocedores del tema, existen quienes utilizan el espacio como pretexto para realizar otras actividades emparentadas con lo escénico, como el stand up comedy etc?
Z.- Acá nadie confunde a un stand up comedy con contar cuentos, ellos sí tienen más espacio y están reconociéndolos, nosotros no.
C.- ¿Existen en tu país promotores sociales de la narración oral, o son todos los que hay, ejecutores de ésta con intereses comerciales?
Z.- Si hay promotores sociales no los conozco, menos algún aporte desde organismos con podría ser el Ministerio de Cultura, alguna Intendencia, no hay ni un festival auspiciado por el gobierno. Acá quienes arman un espectáculo de narración lo hacen desde el esfuerzo propio.
C.- ¿Los organismos culturales del estado de tu país promueven la narración oral como actividad con identidad propia, o la incluyen como parte accesoria de otras disciplinas artísticas?
Z.- Ni una cosa ni la otra, acá los organismos culturales ignoran la existencia de la narración oral.
C.- ¿Hay unidad en el movimiento de narración oral en Uruguay, o se encuentra éste dividido en agrupaciones que compiten entre sí por la supremacía, tal como hemos detectado que sucede en otros países?
Z.- Casi ni se puede decir que haya un movimiento, habemos los que contamos cuentos, que le ponemos el hombro y tratamos de aportar para que, de una vez por todas, se reconozca que existimos.
C.- ¿Cuál ha sido tu papel en el desarrollo del movimiento de narración oral en Uruguay? Cuéntanos cómo te fuiste involucrando. Contribuye con la historia refiriéndonos los detalles.
Z.- Dado que es mínimo el movimiento, poco es lo que puedo aportar. Voy haciendo talleres, nunca encaré armar un espectáculo pues no cuento con fondos para hacerlo ni con quien lo patrocine. Bien que me gustaría lograr un festival nacional, por ahora es solamente un sueño.
C.- ¿Temes que te critiquen?
Z.- Para nada, ni se me ocurrió.
C.- ¿Temes hacer crítica?
Z. - De evaluación sí hago, porque creo que es una forma de enriquecerse. Claro que esto solamente puedo hacerlo dentro de los talleres que dicto y para colabrorar con los alumnos en su mejoramiento.
C.- ¿Qué crítica le harías al movimiento de narración oral de Uruguay?
Z.- ¡Pero si está en pañales!, ¿cómo criticar? Lo que busco es la forma en que pueda crecer.
C.- ¿Cómo ves el futuro de la narración oral en América?
Z.- Habría que mirar los políticas de apoyo, porque por mucho que se tenga cuentacuentos sin apoyo…¿cuál futuro?
C.- ¿Cómo ves el futuro del movimiento de narración oral en Uruguay?
Z- ¡Ojalá tenga futuro! por ahora sobrevive en un magro presente.
C.- ¿Crees que la narración oral es una actividad en permanente crecimiento?
Z.- Creo que es permanente, siempre hubo, siempre habrá. Antes que nada el ser humano contó un cuento y de ahí surgieron otras cosas como el bululú, el teatro los cuentos escritos… En fin que primero fue lo hablado, y sigue siendo. Un taller de cuentacuetos se arma con personas y no necesita nada más ¿queda claro mi punto? Ahora; la cuestión es si se puede vivir de contar cuentos, de ser docente de narración, de tener fondos como para armar y participar en festivales. Todo esto en Uruguay no hay.
C.- ¿Te queda algo por decir?
Z- Pues sí, mi deseo de que esta nota sea leída por alguien que se involucre emocionalmente y nos ayude a conseguir que el movimiento en Uruguay sea ¡un movimiento!, que se puedan armar festivales, que los cuenteros tengamos apoyo oficial, fíjese que fui a anotarme en la sociedad de actores y no existía la categoría Narrador, Cuentacuentos,…nada, tenía que figurar en el rubro actriz. Me dijeron que si varias personas acudían con el mismo reclamo crearían la categoría.
C.- ¿Qué opinas de ti misma?
Z.- Pues yo tengo una buena opinión de mí, yo me valoro en justos términos ¿suena pedante, verdad? es que desde esta postura yo te valoro en tus términos y creo mi buena opinión sobre ti. Además, como me valoro, sé que lo que te doy es lo que soy o sea que te entrego todo y te recibo de igual forma. Creo que cada uno es un ser único, maravilloso e irrepetible que tiene para dar cosas únicas, maravillosas e irrepetibles y me encanta apoyar a cada uno para que lo logre. 

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